Moby Grape – Moby Grape (1967)

Suele decirse que Badfinger es el grupo con peor suerte de la historia del rock/pop, y seguramente es así. Su trayectoria está marcada por la tragedia, no hay duda. Pero si hay algún grupo que podría disputarle el trono de la mala fortuna, yo diría que es Moby Grape. Lo tenían todo para triunfar, para ser tan recordados como The Byrds, Crosby Stills and Nash, Love, Jefferson Airplane, The Doors… Y sin embargo, aunque esto puede que sea una apreciación personal, se quedaron a medio camino.

Moby Grape se formó en San Francisco, allá por 1966, alrededor de dos tipos problemáticos: Skip Spence, batería de los primeros Jefferson Airplane, y Matthew Katz, que había sido mánager de los californianos. Teniendo en cuenta que ambos habían sido expulsados de los Airplane, uno ya podría pensar que aquello no iba a ser una balsa de aceite. Junto a Spence (guitarra rítmica, voz) estaban Peter Lewis (guitarra rítmica, voz), Jerry Miller (guitarra solista, voz), Bob Mosley (bajo, voz) y Don Stevenson (batería, voz). Por no alargarme mucho, porque quiero hablar de este excelente disco de debut que publicaron en 1967, simplemente comentar que Skip Spence se pasó tres décadas entrando y saliendo del grupo, que Katz estuvo más tiempo litigando con la banda que haciéndoles promoción, y que entre todos tomaron unas cuantas malas decisiones que provocaron, por ejemplo, que a pesar de que Moby Grape tocaron en el mítico festival de Woodstock no se enterara nadie.

Pero, como decía, yo quería hablar de este excelente debut. Moby Grape se caracterizaba por la democracia interna: todos escribían canciones y todos cantaban. Además su música era bastante ecléctica. Aunque en la base de casi todo estaba la psicodelia tan de moda en la California de mediados de los 60, en su estilo estaban presentes también el rock and roll, el blues, el folk o el country. En 1967 debutaron con este álbum homónimo que es una verdadera maravilla. Moby Grape supieron dosificar las tendencias lisérgicas de 1967 para realizar un disco con canciones relativamente cortas y directas que iban al grano sin extraviarse en las tortuosas sendas de la psicodelia. Un buen ejemplo es «Hey, grandma», una canción que puede recordar a unos Buffalo Springfield o Crosby Stills and Nash con bastante más músculo, incluso a los Grateful Dead menos dispersos. Excelente labor a la guitarra de Miller. Más rockera es «Fall on you», otro buen tema con excelsas guitarras.

Moby Grape tampoco eran ajenos al soul y a la música negra en general, así que aquí encontramos una canción como «Mr. Blues», que parece inspirada en Jimi Hendrix (si no fuera porque el genial guitarrista todavía no era conocido en los Estados Unidos cuando se grabó el disco), o en el Otis Redding más eléctrico. «8:05» demuestra que tampoco se les daban mal las baladas folk-rock, mientras que «Ain’t no use» se anticipa por un año a los discos country-rock de The Byrds. «Come in the morning», con sus coros casi góspel, y quizás también «Changes», son otras buenas muestras de ese eclecticismo que el grupo tenía a gala.

«Omaha» es seguramente lo más cercano a una canción de éxito que lograron crear Moby Grape. Es la más pop del álbum, un tema que hermana a los Beatles de su primera época con el folk-rock norteamericano más potente. Hablando de los Beatles, «Naked, if I want» podría ser la respuesta norteamericana a esas canciones humorísticas y breves que en ocasiones hacían los de Liverpool.

Con la algo más floja aunque también potente «Lazy me», y una «Indifference» con mucho peso de la guitarra y de nuevo con una llamativa combinación de estilos, se cierra un disco que fue bien recibido por la crítica pero no estuvo exento de problemas. Por citar dos: en primer lugar, al sello se le ocurrió la idea (aquí pecó Katz por acción o por omisión) de lanzar, antes de publicar el álbum, nada menos que cinco sencillos con la misma portada conteniendo diez de las trece canciones del disco; en segundo lugar, y aquí falló el grupo al no medir bien su chulería, en la foto de la portada aparece el batería mostrando de forma disimulada pero claramente visible su dedo índice. No sé si no se dieron cuenta hasta que ya estaban los discos en la calle o no calcularon bien la jugada; si lo vieron antes podrían haberlos lanzado con otra portada, como hicieron más tarde tras el relativo escándalo.

Al final lo que importa es que Moby Grape debutaron con un disco espléndido que nunca superaron y que debería ser tan recordado como otros que tienen bastante más nombre y no son taaaan mejores. Os lo dejo aquí aunque aviso que en Spotify hay varias canciones del álbum que no se pueden escuchar. De todos modos no son difíciles de encontrar en la propia plataforma si las buscáis.


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