
Hay artistas que corren tras el éxito: hay quien lo consigue y hay quien no. Luego hay otros, como Dino Valenti, que parecían correr delante del éxito mientras este le perseguía sin llegar a alcanzarle. Que cambiar varias veces de nombre, y que sus diversas composiciones aparezcan en sus respectivos discos con diferentes seudónimos, tampoco ayudó mucho a que llegase a alcanzar la cota de popularidad que por su talento merecía. Voy a contar algo de su historia, aunque me centraré en el disco homónimo que publicó en 1968. Una pequeña joya de folk híbrido, con toques de psicodelia pero crudo y sencillo, que por supuesto tuvo escasa repercusión.
Nuestro amigo nació como Chester William Powers, Jr. en Connecticut, en la Costa Este de los Estados Unidos. Allí creció y empezó a hacer sus primeros pinitos musicales, generalmente con el nombre de Dino Valenti, mientras ejercía otros oficios. También llegó a pasar por el ejército, aunque brevemente. En aquel momento, principios de los 60, el sitio donde un músico folk tenía que estar era Nueva York. Allí se fue Dino, se relacionó con gente como Fred Neil, Karen Dalton, David Crosby o el mismísimo Bob Dylan, antes de marcharse a California en 1964.
Allí, en Los Angeles se dio a conocer con un tema llamado «Birdsies» que, cuenta, tuvo parte de la culpa de que un grupo cambiara su nombre de The Jet Set a The Byrds. Puede que sea una leyenda. Lo que es cierto es que Dino Valenti se unió a Quicksilver Messenger Service y que los mejores años del grupo fueron durante la estancia de Dino en la cárcel. Luego volvió a unirse al grupo, pero los años de la psicodelia californiana empezaban a desvanecerse. Por cierto, para pagar algunos de sus gastos mientras estaba en prisión, Valenti vendió los derechos de la mejor canción que había compuesto. Se titulaba «Get together» (o «Let’s get together»), y el comprador fue Frank Werber, representante de The Kingston Trio. Con su versión no ocurrió gran cosa, pero posteriormente llegó al éxito de la mano de Youngbloods. En caso de que se le acredite como verdadero compositor de la canción, aparecerá como Chet Powers.
Tras salir de la prisión hizo como Charles Manson: se pateó algunas discográficas para tratar de grabar un disco. Chet tuvo más suerte, y Epic Records le echó una mano para lanzar su disco de debut. Un disco que no sacó como Chet Powers ni como Dino Valenti, sino como Dino Valente. El disco lo escucharían cuatro gatos, no lo sé, pero de nuevo no pasó nada. Es una lástima porque no está mal, de hecho las canciones son bastante buenas. El problema puede ser que su sonido es muy crudo, apenas Dino con sus guitarras (una acústica de 12 cuerdas, parece ser), aunque hay algunos arreglos interesantes y momentos, como en la canción «Time», donde asoman más instrumentos como algo que parece una arpa.
Dino Valente canta a veces con una voz nasal que recuerda a Bob Dylan. Otras veces sus canciones largas, sinuosas y densas pueden recordar a un Astral Weeks grabado con pocos recursos. Otras veces recuerda a Tim Buckley con su teatralidad que no parece decidirse entre salir a la luz o quedarse en un rincón oscuro. «Children of the Sun» es una maravilla, aunque quizás se excedió con el minutaje. El disco también incluye una excelente interpretación (muy Dylaniana) de «Me and my uncle», canción escrita por John Philips. Al escucharla, uno piensa que quizás este debut en solitario de Valenti llegó algo tarde, y que este folk que propone aquí se queda en tierra de nadie: Dylan ya había enterrado el folk viejo, y el nuevo estaba naciendo confundiéndose mientras tanto con otros géneros. En «Tomorrow» la producción se anima un poco, resultando en una de las canciones con mejor acabado del lote.
Dino Valenti volvió a Nueva York, formó otro grupo, regresó a Quicksilver Messenger Service con los que publicó varios discos a principios de los 70, tuvo una grave enfermedad en los 80 que no le impidió seguir componiendo, y finalmente murió repentinamente a mediados de los 90. Como principal legado, aparte de su canción más famosa (que no aparece aquí), nos dejó este disco de una belleza rara, con un pie en su tiempo y otro no se sabe si en el pasado o en el futuro, que te invito a escuchar si tienes un rato.
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