
Hoy me propongo recordar por unos minutos a uno de los grupos más inclasificables, extraños y sorprendentemente frescos que tuve la suerte de descubrir en mis inicios musicales: se trata de Fischer-Z, la banda británica del enigmático John Watts. Un grupo que siguió una senda similar a la que iniciaron The Police, otro grupo que no se parecía a nadie, o en cierta forma Talking Heads: una voz particular, unos ritmos sincopados y unos discos en los que alternaban pasajes más experimentales con auténticos himnos del pop rock. Esta es su historia.
Los orígenes
John Watts formó Fischer Z en 1976 con su colega de estudios Steve Skolnik. Más tarde se les unirían David Graham al bajo y Steve Liddle a la batería, completando la formación original y clásica. Aunque en sus inicios, como tantos grupos, resultaron engullidos por la oleada punk, pronto se vio que Fischer-Z eran algo más. Para empezar, John Watts era un tipo ilustrado, realmente preocupado por su entorno social pero desde un punto de vista más político y menos nihilista que el de muchos compañeros de generación. Además su personalidad misteriosa y esquiva, junto a su experiencia en el cuidado de enfermos mentales, le envolvió de un aura de intriga que perdura en nuestros días, siendo uno de los grupos con cierto éxito menos recordados de la era punk-new wave.
En lo musical, su propuesta consistía en una especie de punk desprovisto de la rabia, aderezado con algo de reggae y marcado con el hierro ardiente de la personalísima voz de Watts. Algo parecido, como he comentado, a lo que hacían al mismo tiempo The Police, pero con una chispa más arty por parte de los Fischer-Z. Ese gusto por la experimentación hizo que también fueran comparados en su momento con Talking Heads.
En 1978 publicaron su primer single, «Wax dolls». La canción, soportada por un teclado juguetón, pasó bastante desapercibida. Sin embargo, algo en ella llamó la atención del gurú John Peel, que les ayudó en la promoción de su segundo sencillo: «Remember Russia». Aquí ya encontramos muchas de las características inconfundibles de la banda: el ritmo reggae, el semifalsete, las referencias políticas y sociales en las letras, el protagonismo a partes iguales entre las guitarras y el teclado de Skolnik…
El trienio glorioso
Ya en 1979 publican su tercer sencillo, «The Worker» y su álbum de debut, Word Salad. El disco se abría con la fantástica «First impressions (Pretty Paracetamol)», que sería su siguiente single. Se ganan entonces la aparición en el popular Top of the Pops, aunque la actuación resulta un tanto desastrosa y tanto las ventas de los singles como la popularidad del grupo se resienten, siendo desde entonces más reconocidos en países como Alemania o Australia que en el Reino Unido. En España también tuvieron sus años de gloria, apareciendo con frecuencia en programas de televisión como el mítico y recordado Aplauso.
Word Salad incluía «The worker» y las ya mencionadas «Remember Russia» y «First impressions (Pretty Paracetamol)», pero también otros temas menos conocidos pero igualmente interesantes como «Billy and the Motorway Police», «Wax dolls» o «Acrobats». En algunos de ellos se les escucha con un pie en el punk y otro en la new wave, moviéndose hacia una dirección todavía indeterminada pero excitante.
En 1980 lanzan la que posiblemente sea su canción más conocida, y el motivo por el que hoy en día no están olvidados del todo y siguen sonando en las radiofórmulas tipo M80: «So long». Una canción que ya define por completo la identidad de la banda, fundiendo su espíritu punk con la frescura de la nueva ola.
A pesar de ser su canción más redonda y pegadiza, «So long» consiguió mayor repercusión en el resto del mundo que en su país, donde sólo pudo llegar al nº 72 de las listas por debajo del nº 53 que consiguieron con «The Worker». La canción estaba incluida en su disco Going Deaf for a Living, uno de mis recomendados de 1980. Para entonces ya habían potenciado las guitarras y el ritmo reggae (espectacular inicio el de la canción «Crazy girl», muy a lo Police), aunque muchos de sus riffs más recordados siguen saliendo del teclado de Skolnik. Otros temas destacados del disco son «Room service» o la propia «Going deaf for a living», una rítmica aproximación al ska tan de moda entonces en Gran Bretaña.
Entonces, a mediados de 1980, llega el duro golpe: Steve Skolnik abandona la banda. John Watts decide seguir adelante con el grupo sin sustituir a Skolnik. Así, convertidos en trío, Fischer-Z pasa definitivamente a ser (si no lo era ya) el vehículo para las obsesiones de Watts. Las guitarras y la temática política saltan al primer plano en su siguiente disco: Red Skies Over Paradise (1981). Un muy recomendable álbum (entre mis favoritos de 1981) sobre el que flota todo el tiempo la sombra de la guerra fría, la amenaza nuclear y sus efectos sobre la vieja Europa. Ahí están para corroborarlo canciones como «Berlin» (con su inicio calcado al «London calling» de los Clash), «Red skies over paradise» o «Cruise missiles».
Aunque la joya del disco, y la de toda su carrera en mi opinión, es una canción que no tiene nada que ver con la política, sino con algo más mundano como es la obsesión por una persona conocida. Hablo de la guitarrera, bailonga, excitante e inolvidable «Marliese», una de las muchas canciones con las que me obsesioné en aquel ya lejano 1981, escuchando la radio y grabando casetes para mí y mis amigos.
¿Qué fue de Fischer-Z?
Muy pronto Watts se cansó de la banda, se lanzó a sacar discos en solitario a un ritmo importante en la primera mitad de los 80, se retiró parcialmente, volvió, refundó Fischer-Z (prácticamente resucitó el nombre, más que la banda) en 1987 y siguió siendo una estrella sobre todo en Australia. Debo confesar que no he escuchado sus discos posteriores, pero cuentan que álbumes como Destination Paradise (1992) o algunos de los que publicó en la pasada década son dignos sucesores de aquella trilogía mágica que nos deslumbró entre 1979 y 1981.
Lo cierto es que les perdí la pista tras la disolución del grupo como tal, sobre todo porque coincidió con su práctica desaparición en los medios musicales de aquí. Pero debo reconocer, y así lo he hecho en este pequeño homenaje, que en aquellos tres años breves y maravillosos Fischer-Z fueron uno de mis tesoros más preciados y mejor guardados.
Si a alguien se le ha despertado la curiosidad y quiere conocer la historia del grupo, os dejo un enlace a un extenso artículo que publiqué en su momento en la excelente revista cultural Lecturas Sumergidas: https://lecturassumergidas.com/2024/11/22/fischer-z-john-peel-top-of-the-pops-y-la-guerra-fria/
Actualización de 2026: justo hace unos días Fischer-Z publicó un nuevo álbum, X-Ray Serenade. No lo he escuchado todavía, lo cierto es que me da un poco de miedo que salirme de sus tres discos clásicos me estropee su recuerdo. Pero bueno, posiblemente lo haré. Si a alguien le apetece puede hacerlo desde su página de Bandcamp.
Descubre más desde Música Para Leer
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Vaya, qué sorpresa encontrame con Fischer-Z por aquí.
Precisamente me había comprado un CD recopilatorio hace poco tiempo.
También les perdí la pista la primera vez que se separaron. De hecho, ni sabía que se hubieran vuelto a juntar posteriormente.
Fischer-Z es un grupo al que tengo especial cariño, porque es el primer grupo que vi en concierto, allá en mi lejana adolescencia de los años 80.
Junto con The Monochrome Set es de los primeros grupos que empecé a escuchar a finales de los 70 y que hacían algo radicalmente diferente al rock sinfónico y otros estilos a los que estábamos acostumbrados en esa década.
Para mí, supusieron el pistoletazo de salida de los 80.
Gracias por traerlos a tu blog.
Gracias a tí por tu comentario. Vaya suerte, haberlos visto en concierto. Yo jamás pude ir a un concierto en mi adolescencia. Es cierto que hacían algo diferente, de hecho «The worker» era muy marciana para lo que sonaba por la radio entonces, dentro de lo marciana que estaba la música en aquella época…
¡Saludos!
Rastreando por google te encuentras blogs como éste, y siento como si tuviera un doble por ahí que se anticipa a expresar mis sentimientos…
En aquellos años yo seguía mucho lo que llamaban rock radical vasco: Zarama, Hertzainak, Itoiz, Baldin Bada… pero mi hermano era seguidor de todo lo inglés, así que oiamos de todo.
Yo tenía en la memoria el disco de «Red skies…» como un disco FANTASTICO, que lo escuché ni se las veces en un cassette grabado de un disco (vamos, casi como ahora…), hasta romper la cinta, pero xx años despues ya no recordaba ni el nombre del grupo… hasta que hoy le he preguntado a mi hermano por el grupo que cantaba… «Marliese»…
Me ha gustado mucho mucho tu opinión. Luego he trasteado en el blog y he sentido lo mismo.
Felicidades y sigue así!
Gracias Fidelon por recordar a un grupo tan grande como FISCHER-Z. A mí me da mucha pena que éste sea un grupo bastante desconocido. La verdad es que, tal como apuntas, no se comieron un torrao salvo en países como Alemania, Australia y poco más.
Me gustaría añadir un par de cosas a tu artículo.
La primera es una cosa que siempre me ha encantado de las bandas como FISCHER-Z. Aparte de un sonido único utilizaron los singles para dar a conocer otro tipo de temas que también formaban parte de su mundo. Casi todos los singles no de edición española, portuguesa y/o francesa de la primera época(1978-1980)contienen en su cara B canciones inéditas. Así pues, como ejemplo, os diré que mientras en España aparecia el single «REMEMBER RUSSIA» b/w «PRETTY PARACETAMOL» en su edición inglesa el emparejamiento de temas sería «REMEBER RUSSIA» b/w «BIGGER SLICE NOW». Estos temas inéditos son ahora pieza de coleccionista difíciles de encontrar en algunos casos.
Hará 2 años John Watts vino a Barcelona a presentar su último disco. Lo bueno es que incluyó temas de FISCHER Z en el repertorio y los 4 gatos que fuimos a verle vibramos con eso. Pude hablar con él al final del bolo y me dijo que había pensada una edición de CD que recopilara esos temas…Supongo que me engañó porque no tengo noticias de ninguna reedición de dichos temas.
Esto de las canciones inéditas me lleva, Fidelon, al segundo punto de mi comentario. En tu artículo decías que el cuarto single era «First impressions(Pretty Paracetamol)» que abría su fantástico «WORD SALAD» pues bien el caso es que el tema «First Impressions» solo apareció en single si bien es verdad que es 90% clavado al «PRETTY PARACETAMOL» difiere en letra, sonido y otros elementos que la hacen diferente. Por lo tanto, os aconsejo a los fans de FISCHER Z que busquéis esos temas y que los escuchéis porque no tienen desperdicio. En concreto los sigles con temas inéditos son:
«Wax Dolls» b/w «Angry Brigade» (1978)
«Remember Russia» b/w «Bigger Since Now»
«The Worker» b/w «Kitten Curry» (1979)
«First Impressions» b/w «High Wire Walker»
«So Long» b/w «Hiding» (1980)
«Limbo» b/w «The Rat Man»
«Marliese» b/w «Right Hand Men
Gerard
Desde sus inicios siempre ha sido uno de mis grupos favoritos y conservo casi toda su discografía. Si no fuese por la dependencia de los teclados cutres de la época, que con mayor o menor acierto todos los grupos de los 80 utilizaron, ésta sería sin duda una de las épocas más apasionantes de la música de todos los tiempos. Los grupos como éste fueron siempre auténticos fetiches de los que buscábamos el estilo dentro de los grupos que no comulgaban con las masas y tampoco con el punk más cutre que se escurrió de las memorias colectivas tan rápido como había llegado. En resumen, unos fenómenos que los jóvenes actuales deberían escuchar al menos una vez, porque estos músicos vivieron todo lo mejor del rock en su infancia y lo transformaron para sentar las bases de la música actual. Por cierto, aún siguen haciendo algunos conciertos de vez en cuando en países como Bélgica, Holanda y Alemania, aunque yo no iría a ver algo así, es como tirarte a tu ex-mujer después de 20 años sin verla y sin viagra.
Para mí también ha sido una sorpresa encontrar este blog de los Fischer en Feb/2013 y decir que he llegado a él por un comentario que he hecho en Facebook que en el Homenaje del pasado jueves a Ramón Garrido, locutor de Radio de cuando los 80's, en el Honky Town pincharon The Worker, grupo muy del gusto de Ramón y que sonaba constantemente en su programa Domino en Onda2.
Los Fischer-Z, bueno los refundados por Watts, los ví hará quince años o más en la Sala La Riviera, pero evidentemente no eran los genuinos y con ese sonido fresco de los 80 y por supuesto sólo quedaba Johnn Watts del grupo original.
Un saludo a todos los amantes de los Fischer-Z desde MADRID.
Nunca pense que a la gente le molara Fisher Z . Tengo 18 años y cuando escucho algunas de sus canciones me recuerda a mi infancia.Tienen un toque personal incualificable.Una pena que se separaran a principio de los ochenta. Sus tres primeros discos nos dejaron un buen recuerdo para muchas personas. ¡ Me alegro que haya gente que les guste los grandes Fisher Z .
FISHER Z ¡¡