
Seguir la evolución musical del dúo londinense Smoke Fairies es tan fascinante como escuchar sus discos. Desde unos inicios en el que su música, un folk mágico y onírico, se desvanecía entre nubes de vapor, han ido americanizando su sonido y dotándolo de cierto vigor, adentrándose en una oscuridad que no hacían presagiar sus primeros trabajos pero a la que, ahora, le ofrendan el título de su sexto álbum. Desde que se convirtieron en el primer grupo británico en fichar por el sello de Jack White, algo de ese blues-rock urgente y actual se ha filtrado entre el humo de estas vaporosas hadas del bosque. Ese humo resulta ahora denso, ennegrecido, combinando el folk gótico sureño con su contrapunto británico más delicado. Producido en Seattle, las canciones de Katherine Blamire y Jessica Davies captan algo de su opresiva y húmeda atmósfera. Incluso en las piezas más delicadas («Left to roll», «Chew your bones») se nota esa condensación, esa desazón que impulsan las guitarras eléctricas que marcan el camino, codo a codo con una percusión inquietante, mediante unos riffs discretos pero persistentes. Las voces antaño angelicales también se tornan encapotadas, sirviendo de puente entre el blues y el folk en un disco que trasciende ambos géneros.
(Reseña publicada originalmente en el número de abril de 2020 de la revista Ruta 66)
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