Heaven 17 – The luxury gap (1983)

Heaven17 - The Luxury gap

En 1983 la época dorada del tecno-pop, en su forma más pura, parecía ir tocando a su fin. La música de mediados de los 80 iba por otros derroteros. Michael Jackson y Prince están revolucionando el pop, este mismo año se produce el debut de Madonna, que marcará el estilo que seguirá la música dance comercial durante muchos años. U2 lanzan War con gran éxito de «Sunday bloody Sunday» o «New Year’s Day», y la música de los 80 perderá bastante de su inocencia y hedonismo inicial para sumergirse en la épica y en la seriedad, salvo contadas excepciones. Surgen grupos como China Crisis, Aztec Camera, Tears for Fears o Echo and the Bunnymen en rumbo de colisión con los clásicos, y de estos muchos de los más tecnopoperos van reciclándose en sonidos más elaborados, como pronto harán Depeche Mode. Parecía como si, para seguir vivo, el tecno-pop o synth-pop necesitara entrar en simbiosis con otros estilos. Con la música industrial, con el post-punk, con el funk… Y algo así hicieron, en parte, Heaven 17.

Uno de los grupos punteros del sonido sintético había sido Human League. En 1980 se produjo una escisión, saliendo del grupo Ian Craig Marsh y Martyn Ware, un par de pioneros de la informática con pajaritos funk en sus cabecitas que montaron un proyecto llamado British Electric Foundation. Con la incorporación del cantante Glenn Gregory el grupo pasó a llamarse Heaven 17. Fue interesante ver cómo en 1981 ambas bandas sacaban disco: el exitoso Dare! (con el bombazo «Don’t you want me») los primeros, el menos triunfal Penthouse and Pavement los segundos. Heaven 17 habían ido un paso más allá, adelantándose a su tiempo, proponiendo sonidos nuevos para los que posiblemente los tecnopoperos no estábamos preparados todavía. Su momento llegó después, cuando ya se estaba extendiendo esa fusión de la electrónica con otros estilos de la que hablaba al principio. El disco se tituló The Luxury Gap, y la canción con la que dieron en la diana fue «Temptation». Una inmejorable muestra, precisamente, de fusión de pop electrónico y soul.

Pero el disco era mucho más que el single de éxito. Para empezar, su título sugiere cierta crítica social al hablar de esa «brecha del lujo» entre una pequeña parte de la humanidad y el resto. El inicio del disco, con «Crushed by the wheels of the industry», lo confirma en su letra con esas sarcásticas invitaciones a trabajar duro. Para reforzar el mensaje incluyen sonidos industriales que, tal vez involuntariamente, le marcarán la senda para los siguientes años a Depeche Mode, que apenas unos meses después lanzarían Construction Time Again. Un disco que comparte con el de Heaven 17 la temática del ser humano alienado por el trabajo y la industria que lo convierte en obrero a tiempo completo, aunque su portada sea bastante más explícita.

«Who’ll stop the rain» tiende más al tecno-pop clásico pero con esa marca distintiva de Heaven 17 que potencia los bajos para acercarse al funk. ¿Sería exagerado decir que anticiparon el drum ‘n bass? Seguramente sí, pero ahí queda el melón abierto por si acaso. La siguiente canción es «Let me go», una de las mejores del disco y casi diría de todo el pop electrónico de la primera mitad de los 80. Escogida como primer sencillo y publicada en 1982, sirve de nexo entre el synth pop clásico y esos estilos híbridos que estaban naciendo ya. El inicio burbujeante, la rítmica percusión, la distintiva voz de Glenn Gregory, algunas pinceladas de piano aquí y allá…todo se combina para crear una de las canciones más elaboradas y al mismo tiempo más desconocidas de aquel año.

Llegado a este punto ya es evidente la admiración del grupo por los sonidos más fiesteros de los 70.  A los toques de funk, más en primer plano, se les pueden añadir algunos chispazos de soul e incluso coros que parecen góspel. No debe ser casualidad que al mirar los créditos del disco encontremos a la sección de viento al completo de los Earth, Wind and Fire. Escuchad el principio de «Key to the world», de hecho escuchad toda la canción. ¡Ahí están! Y en más sitios. Esto es electro-funk, al nivel del mítico «Planet rock» de Afrika Bambaataa que muchos sitúan entre las canciones seminales del género. Encuentro más paralelismos sin embargo entre la propuesta de Heaven 17 con lo que hacía por entonces la Yellow Magic Orchestra.

De «Temptation» ya he hablado antes. Para mí es uno de los singles de la década, el momento de gloria de la cantante de sesión Carol Kenyon y el triunfo de la fusión electrónica-funk. Haciendo un pequeño paréntesis, siempre me ha resultado curioso como la música «disco» de los 70, despreciada y condenada después de aquella odiosa ceremonia del disco demolition night, supiera mutar y mimetizarse para seguir dominando los 80 como hizo con los 70 aunque de otro modo. Si crees que estoy mezclando churras con merinas te lanzo un reto: escucha «Temptation», después el estribillo de «We live so fast» (de la que hablaré después) y, a continuación, el «Disco Inferno» de The Trammps. Hazlo y déjame en los comentarios qué opinas, si te parece.

La siguiente canción, la tranquilita «Come live with me», habla sobre amores entre treintañeros y quinceañeras. Un tema hoy políticamente incorrecto pero que ha dado mucho juego en el pop desde aquellas «Quince años tiene mi amor» o «Sweet little sixteen». Otra gran canción, aparentemente poco infravalorada pero que también salió como single y llegó al top-5 en UK. La forma en que Glenn canta «come live with me» me recuerda tanto el «Be my wife» de Bowie… Esa misma elegancia, ese señorío, ese aparente desinterés tan sexy.

«Lady Ice and Mr. Hex» llega introducida de una bella melodía al piano antes de volverse difusa y algo cacofónica. El piano quedará como mero nexo unión entre las partes cantadas. Una de las canciones que podríamos denominar más experimentales del disco, pagando un pequeño tributo a su espíritu vanguardista para conciliarlo con su querencia por las pistas de baile. Hablando de pistas de baile, «We live so fast» podría haber sido un pelotazo en la era dorada de la música disco. Si Village People sacan tres años antes una canción con ese estribillo, arrasan. De hecho, como he comentado antes, más o menos lo hicieron The Trammps con «Disco inferno» y efectivamente arrasaron.

El disco termina con «The best kept secret», un título bastante apropiado. Canción que podría haber aparecido en alguno de los magníficos discos que Blue Nile lanzaron en esa infravalorada e injustamente despreciada década que fueron los 80. La ausencia de percusión, esa ligera ambientación orquestal, la ausencia de un estribillo pegadizo y de los típicos muros de sonido tecno-pop… En fin, una pequeña maravilla sofisticada y brillante.

Lo que nunca acabé de entender es que en Allmusic (y en Wikipedia se hacen eco) digan que The Luxury Gap es uno de los discos seminales de la new wave británica. A ver, no sé, yo asocio más la new wave británica a gente como Nick Lowe, Elvis Costello, si me apuráis mucho Fischer-Z o incluso The Police. Pero bueno, dejémonos de etiquetas y escuchemos de nuevo esta obra maestra que es The Luxury Gap.


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