Bobby «Boris» Pickett – Monster Mash (1962)

Entre los «one-hit wonders» que en la historia de la música han sido, que son muchos y variados, hay unos que llaman mi atención especialmente. Son esas canciones etiquetadas como «novelty» en los USA: temas humorísticos, parodias de otras canciones, de acontecimientos, de personajes de la cultura popular. El término se acuñó a principios de siglo en los Estados Unidos, y ganó bastante popularidad en los tiempos del Tin Pan Alley. Las «novelty songs», a diferencia de las baladas o las canciones para bailar, no estaban hechas para despertar emociones o ganas de bailar, sino para la pura diversión.

En ocasiones las canciones, a pesar de su jocosidad e intrascendencia, tienen tal impacto popular que llegan a las listas de éxitos. En ocasiones, no muchas pero llamativas, alcanzan incluso el número 1. Es el caso de «Monster mash», de Bobby ‘Boris’ Pickett. Pickett era un aspirante a actor / cantante que, a principios de los 60, iba de audición y audición sin demasiado éxito. Con su carrera musical ocurría lo mismo: el tipo había pasado por diversas bandas sin ninguna repercusión, aunque no le faltaban algunas actuaciones nocturnas en locales de poca monta.

Bobby era un gran aficionado al cine, sobre todo a las películas de terror. Cuando él rondaba los 10 años de edad, su padre regentaba un cine. Bobby veía un montón de películas gratis, pero las que más le gustaban eran las de terror. Vio tantas y tantas veces que al final imitaba a la perfección a sus personajes. La gente se reía cuando el pequeño Bobby, un crío, ponía su voz más grave para repetir alguna famosa frase de Boris Karloff. Pickett se hizo mayor, se enroló en el ejército, sirvió en Corea y, a principios de los 60, lo encontramos rondando por Hollywood intentando acceder al sueño americano.

Una noche, actuando en un club nocturno con una de sus bandas (The Cordials), se encontraba haciendo una versión de la canción «Little darlin'», un tema de doo-wop popularizado por The Diamonds. Es de suponer que el público estaría más pendiente de otras cosas que de la música, así que Pickett pensó que de perdidos al río y se puso a hacer una de sus imitaciones de Boris Karloff. Resulta que a la gente le gustó más la imitación que la música. Cada noche se la pedían, y cada noche la hacía, recitando o cantando. Uno de sus compañeros de banda, Lenny Capizzi, pensó que quizás sería una buena idea grabar una canción en ese estilo. Algo nada descabellado, puesto que estamos en los primeros 60, cuando el rock and roll había muerto y los Beatles aún no habían llegado, y todo estaba permitido (acordaos de la fiebre por el twist y otros bailes como el mash potato, el locomotion, el watusi…) Ambos se pusieron manos a la obra y compusieron «Monster mash», una canción en la que un científico loco crea una criatura macabra que, al despertar, no se le ocurre otra cosa que ponerse a bailar una variante del mash potato. Otros monstruos como el Conde Drácula o el Hombre Lobo se unen a la fiesta, y al final el científico abre las puertas de su mansión para invitar a todo el mundo (You! The living!) a entrar y unirse al baile.

Para grabarla convencieron primero al también cantante y productor Gary S. Paxton, que había trabajado en un par de números 1 de estilo similar. Montaron un grupo con urgencia (donde parece ser que estaba el luego famoso Leon Russell) y grabaron «Monster mash» y otras canciones de temática y estilo similar. Paxton publicó el tema en su propio sello, Garpax, como single. En contra de toda lógica (o no, tuvieron el ojo de publicar la canción cuando se acercaba Halloween), la canción no solo tuvo una gran aceptación sino que llegó al número 1 y se mantuvo allí dos semanas. Una vez pasó Halloween la canción fue rápidamente sustituida en lo alto de las listas por «He’s a rebel», de The Crystals.

Pickett intentó revivir (nunca mejor dicho) a su criatura varias veces en los años siguientes. En 1975 sacó una canción imitando a los personajes de Star Trek, un año después otra basada en King Kong, y en los 80 un tema titulado «Monster rap» en el que, ante la imposibilidad de enseñar a hablar al monstruo, le enseñaba a rapear. Nunca repitió el éxito de «Monster mash», una canción que, contra todo pronóstico, ha quedado tan anclada en la cultura popular que, además de volver a las listas en varias ocasiones, ha pasado la prueba del algodón del último cuarto del siglo XX al aparecer en un episodio de Los Simpson.

Aquí abajo, la prueba del delito.


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