
El Antiguo Testamento, sea uno creyente o no, encierra multitud de historias interesantes, algunas de las cuales darían para un buen disco. María Rodés se ha fijado en una de ellas: la leyenda de Lilith, la primera mujer. Sí, por delante de Eva. Su pecado, querer ser igual que su compañero masculino – fue creada del barro, como Adán –, la hizo ser expulsada del paraíso y de la historia. María la recupera para convertirla en hilo conductor de estas historias sobre mujeres rebeldes, contestatarias, heterodoxas, a muchas de las cuales la ignorancia convirtió en brujas, en adoradoras del Diablo. El disco se abre con un poema de Miguel Hernández, «A la Luna venidera», envuelto de un halo fantasmal que se repetirá en momentos puntuales a lo largo del disco, siendo sin embargo el folk tradicional, de aquí y de Latinoamérica, el que protagoniza la mayor parte de su apenas media hora de duración, acercándose en ocasiones a una especie de weird folk patrio. La instrumentación es exquisita y la voz de María magnífica y teatral. Un maridaje excelente entre vanguardia y tradición, entre mito y realidad.
(Reseña publicada originalmente en el número de enero de 2021 de la revista Ruta 66)
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