
Hace pocos días se publicó un nuevo álbum póstumo de Prince, Welcome 2 America. En este caso no se trata del típico disco hecho de retales y descartes con el que se busca seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro y el bolsillo de los que todavía apostamos por el formato físico. Welcome 2 America es un disco con todas las de la ley, un trabajo inédito que Prince grabó en vida y que, por algún motivo, se quedó guardado en el fondo de un cajón. En las canciones que contiene este nuevo lanzamiento de Prince subyace una honda preocupación del genial cantante norteamericano por la situación de su país, a pesar de tratarse de un disco grabado en 2010. Faltaban todavía varios años para la llegada de Trump a la Casa Blanca, y una década para que el país explotara en protestas contra la violencia policial a raíz del mediático caso de George Floyd. Hechos que Prince no pudo ver, ya que falleció en 2016, pero que parece anticipar en un disco que trata temas como los mencionados o la cara oculta de los avances tecnológicos. Prince fue siempre un visionario en lo musical, pero aquí demuestra que también sabía tomarle el pulso a su momento e incluso anticiparse a los tiempos venideros.
Recuerdo haber leído en una revista, allá por 1983, unas declaraciones de un Prince que para mí, por entonces, era un estrafalario y desconocido músico con un pomposo nombre. El tal Prince se atrevía a amenazar nada menos que el trono de Michael Jackson, entonces en la cima del mundo con su álbum Thriller y la larga lista de exitosos sencillos que se extrajeron del álbum más vendido de todos los tiempos. Decía algo así como “Michael, voy a por ti”. Me pareció ridículo por parte de un artista que, como he comentado, para mí era un desconocido, aunque ya tenía varios discos de platino por sus álbumes Prince (1979) y sobre todo 1999 (1982). Apenas un año después Prince protagonizaba la película Purple Rain y publicaba un disco con su banda sonora, incluyendo el exitoso tema titular. De repente alcanzó una desorbitada fama mundial que le impulsaba, ahora sí, hasta esa cima donde reinaba cómodamente Michael Jackson, algo que nadie hubiese creído un par de años antes. Sin embargo Prince, con 24 años y una carrera bastante más corta que la de Michael, a pesar de ser de la misma edad, sí que lo creía. Y lo consiguió. Desde luego no se puede negar que era todo un visionario.
(leer el texto completo en Lecturas Sumergidas)
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