
Los pocos espectadores que asistirían en 1944, en plena II Guerra Mundial, a las proyecciones de una película de bajo presupuesto llamada Nabonga, estarían lejos de suponer que aquella chiquilla rubia que sobrevivía en la jungla bajo la protección de un gorila iba a disfrutar, en las décadas siguientes, de una fructífera carrera no solo cinematográfica sino también musical. La protagonista de aquella película se llamaba Julie London, todavía iba al instituto y compaginaba sus estudios con un trabajo como ascensorista. Puede que a alguien le sonara su cara y su esbelta figura, ya que apareció como pin-up en la revista «Esquire» a finales de 1943, pero seguramente nadie se imaginaba que, pocos años después, estaría compartiendo protagonismo con gente como Gary Cooper, Rock Hudson o Robert Mitchum, y grabando discos de jazz vocal que hoy son muy apreciados entre los aficionados al género. Seguramente no se lo imaginaba ni siquiera la propia Julie London, nacida en 1926 como Julie Péck, ya que desde niña fue tímida, introvertida y con poca confianza en sí misma.
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