The Beatles – With The Beatles (1963)

Tras el éxito de Please please me, 30 semanas seguidas en el número 1 de las listas británicas, los Beatles lanzaron sus sencillos «She loves you» y «I wanna hold your hands». Al mismo tiempo sacaron su segundo LP, With the Beatles, en el que, como de costumbre, no figuraban los sencillos principales. Incluso así, With the Beatles supone un claro avance hacia la madurez compositiva e interpretativa. Todavía se incluye un número elevado de versiones, algunas de ellas memorables, junto a otras tantas composiciones propias. De una manera un tanto rebelde respecto a su casa de discos, el cuarteto de Liverpool empezaba a apostar más por las canciones de su cosecha, como prueba el hecho de abrir el disco con cinco temas propios, mientras que en Please please me las reservaban para la parte central del disco.

Este segundo LP de los Beatles es otra muestra de su estilo híbrido de la época, una mezcla de sonido Motown, armonías vocales a lo «doo-woop», una pizca de rock’n’roll rebelde y mucho pop fresco. Sin embargo, respecto a Please please me tal vez se acrecienta la sensación de evolución hacia un estilo propio, una mayor confianza en las propias posibilidades y una búsqueda de nuevos retos interpretativos. Tal vez tenga algo que ver la mayor presencia de Lennon, que parece estar reivindicando su posición de ideólogo musical del grupo. También es posible que el cambio en la portada, oscura y seria frente a la anterior llena de colorido y de sonrisas, suponga un indicio de algo que está por venir. Pero vamos a lo que interesa: las canciones. El disco empieza con «It won’t be long», una canción de Lennon que proporciona al LP un inicio tan feroz como «I saw her standing here» lo hizo con Please please me, y que contiene ese ritmo desenfadado y esas armonías vocales que convirtieron a los Beatles en la mayor atracción de la época. Algo más introspectiva y experimental es la siguiente canción, también de Lennon, «All I’ve got to do». Aquí el desenfreno se convierte en un medio tiempo que juega con los instrumentos abriendo las puertas a nuevos ritmos. A continuación llega la canción más famosa del disco: «All my loving» es un clásico que espero que no conozcáis solo por la versión de Los Manolos. En el cuarto lugar encontramos la primera canción de George Harrison, prueba de que el grupo se lanza sin complejos a la aventura compositiva. «Don’t bother me» podría pasar perfectamente por una de las canciones menos conocidas de Lennon y McCartney, y no desmerece en absoluto su inclusión en el álbum. A continuación aparece la última canción original del primer bloque, la desinhibida «Little child», que a mi entender realiza la función de relleno que pocas veces se volverá a encontrar en un disco de los Beatles, y que es una de las últimas canciones «tontas», por decirlo de alguna manera, que compondrán Lennon y McCartney. La primera versión del disco es «Till there was you», un clásico de Broadway obra de Meredith Wilson, que McCartney interpreta de una manera brillante. Sin embargo, esta canción queda un tanto oscurecida por las dos grandes que le siguen. En primer lugar encontramos a Lennon interpretando de una manera sublime el clásico de las Marvelettes «Please Mr.Postman», que aquí se convierte en un desesperado grito de desamor. Por si fuera poco, seguidamente George Harrison pone la voz a una de las mejores versiones que los Beatles jamás hicieron: «Roll over Beethoven» de Chuck Berry. La voz de Harrison, aparentemente desprovista de emociones, se revela como increíblemente ajustada a la canción, a pesar de las connotaciones rebeldes de esta. Posiblemente la personalidad de estas dos versiones haga palidecer la canción de McCartney que las sigue, «Hold me tight», casi unánimemente considerada por la crítica como la más floja del disco. Volvemos a las versiones con la canción de Smokey Robinson «You’ve really got a hold on me», que Lennon vuelve a interpretar magistralmente, haciéndonos creer por momentos que nos encontramos ante un maestro del R&B.

Llegamos al póquer final, siguiendo con la alternancia entre originales y versiones. La siguiente canción es «I wanna be your man», conocida por haber sido «prestada» a los Rolling Stones. En el LP se deja a Ringo la interpretación de la canción, cumpliendo el batería muy dignamente. Seguidamente aparece una versión de una semidesconocida canción de Richard Dropkin, «Devil in her heart». El último original es «Not a second time», otra buena combinación de armonías vocales e instrumentales que prepara el camino para el gran final. Siguiendo el esquema de su primer LP, los Beatles cierran su segundo disco con otra memorable y estruendosa interpretación de Lennon: si entonces fue «Twist and shout» la que dejó medio afónico a John, aquí es «Money (that’s I want)» la que repite la operación. Aunque malévolas interpretaciones comparan la rebeldía de «Twist and shout» con la aceptación del sistema que supone «Money», lo cierto es que la canción contiene una dosis de ironía que hay que saber entender. En cualquier caso, otro gran final para otro gran disco, y la confirmación de que la presencia de Lennon, más activo que en Please please me, llevará a los Beatles a las más altas cotas de originalidad en poco tiempo.

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