
Frank Sinatra, para los que oyen la música, es una gran voz. Para los que la escuchan, tiene grandes interpretaciones. Para los que la vivimos, tiene discos que te desnudan el alma. Si algunos trabajos musicales merecen el adjetivo de “conceptuales”, Frankie tiene un buen puñado de ellos. Encontramos discos para los jóvenes enamorados (“Songs for young lovers”), para los corazones rotos (“In the wee small hours”), para los amantes más maduritos (“Songs for swingin’ lovers”), y para los que, como servidor, se encuentran en ese momento vital en el que miras hacia atrás y ya ves más lejos que mirando hacia delante: “September of my years”.
En los otros discos mencionados Sinatra se sirve de canciones de las denominadas “standards” para recitar en voz alta lo que pulula por la parte más íntima de nuestros sentimientos. En este disco, sin embargo, encontramos una gran mayoría de canciones más recientes, si no compuestas adrede para la ocasión. Son canciones especialmente escogidas sobre el paso del tiempo, dando voz a la reflexión que conlleva la madurez. Canciones que expresan la melancolía pero también el orgullo de quién, como en aquel momento Sinatra, acaba de cumplir 50 años en paz consigo mismo.
Musicalmente el disco es más que correcto. Los arreglos orquestales, los típicos en los discos de Sinatra, juegan un papel importantísimo en el mantenimiento de un ambiente melancólico pero nunca triste. La voz de Frankie, serena como pocas veces antes, también se implica en el concepto que se desea transmitir con el álbum. Pero las piedras preciosas de este disco están en las letras…siempre que uno se sienta identificado con ellas, claro.
La primera canción, que da título al disco, no necesita más presentación que su letra:
One day you turn around and it’s summer
Next day you turn around and it’s fall
And the springs and the winters of a lifetime
Whatever happened to them all?
As a man who has always had the wand’ring ways
Now I’m reaching back for yesterdays
‘Til a long-forgotten love appears
And I find that I’m sighing softly as I near
September, the warm September of my years
As I man who has never paused at wishing wells
Now I’m watching children’s carousels
And their laughter’s music to my ears
And I find that I’m smiling gently as I near
September, the warm September of my years
The golden warm September of my years
Qué bella metáfora hacer referencia a los 50 años como “the september of my years”. Sin embargo, la presencia del otoño no parece amenazadora, al contrario. Esa escena final con Frankie sonriendo levemente mientras ve a unos críos jugando en el tío-vivo, sin envidia de su juventud sino con íntima alegría (sus risas son música para sus oídos, según dice en la canción) me producen una sensación de paz, bienestar y tranquilidad que no hubiera conseguido transmitirme el mejor psicólogo del país. A quién le pueda parecer exagerado lo que digo, que vuelva a leer el primer párrafo.
La siguiente canción ya no se anda con metáforas. Directamente pregunta “How old am I”. Sin embargo, las respuestas que se van dando a lo largo de la canción son enternecedoras y bellas: “How old am I?, I’m old enough to know…” “How old am I? I’m old enough to hear…” y, finalmente, “How old am I? You kiss me and I’m young” . Para terminar, la frase sublime: “If I make you happy today, I’m the perfect age”. Si te hago feliz hoy, entonces estoy en la mejor edad.
En “Don’t wait too long” Sinatra canta sobre el tiempo que se va agotando: “You are the summer and I am the autumn, don’t wait too long…” Sin embargo, ni por esas consigue transmitir pesimismo, y de nuevo la frase final consigue que el romanticismo borre todo lo demás: “Share every precious moment with me, don’t wait too long”.
En “This is all I ask” Sinatra canta al disfrute de los placeres sencillos, algo que, según la canción, sólo se aprende con la edad. La lista de esos sencillos placeres que va desgranando a lo largo de la canción es, nuevamente, deliciosa. Otra vez, la frase final, es para enmarcar por todo lo que supone para los amantes de la música: “And let the music play as long as there’s a song to sing, then I will stay younger than Spring” ¿Necesita traducción? ¿Verdad que no?
La canción “Last night when we were young”, representa una de las pocas concesiones a la tristeza que se puede encontrar en el disco. Es un canto a los amores perdidos y a los recuerdos agridulces que se derivan de la pérdida. La otra canción triste del disco es “Where the wind was green”, de las pocas que no tiene final feliz.
En “The man of the looking glass” Sinatra canta ante su reflejo en el espejo. Después de enumerar, con cierto gracejo, muchos de los síntomas físicos que delatan el paso del tiempo, termina de nuevo con una llamada a la aceptación de la edad, que no a la resignación: “That life is worth living if once on a while, You can look in that looking glass and smile”.
“It was a very good year” es la joya del disco. Es de las canciones que te pueden hacer sonreír o llorar, depende del momento. La manera como se van desgranando los motivos por los que uno disfruta de la vida a los 17, a los 21, y a los 35, aparte de ser un gran retrato de dichas etapas de la vida, es maravillosamente poética. Como no podía ser de otra manera, Sinatra considera que, llegado al otoño de su vida, ésta puede considerarse como un vino de reserva, guardado en viejos barriles, y servido dulce y claro. Así pues, ¡qué narices!, también este ha sido un buen año. “My way” es una buena canción, pero “It was a very good year” es para mí la canción definitiva de Frank Sinatra sobre el paso del tiempo.
Antes de terminar el disco, Sinatra se permite dar consejos, con una pizquita de envidia, a los jóvenes amantes (“Hello young lovers”); se pone a recordar su juventud y cómo se hizo un hombre (“I see it now”); casi al final, se entristece añorando amores pasados (“Once upon a time”).
El verdadero final del disco, la canción “September song”, llega cuando uno ya se encuentra atrapado por el disco, por su ambiente, por los recuerdos (los de Frankie y los propios)… En un par de estrofas se resumen todas las ideas contenidas en el álbum:
Oh, its a long, long while from may to december
But the days grow short when you reach september
When the autumn weather turns the leaves to flame
One hasnt got time for the waiting game
Oh, the days dwindle down to a precious few
September, november
And these few precious days Ill spend with you
These precious days Ill spend with you
Uno de esos discos que para unos pueden significarlo todo, y para otros nada. Para mí, ahora mismo, es un disco curativo. Cuando me siento decaído, me imagino que soy Frank Sinatra y sonrío mientras pensando que sí, estoy en el septiembre de mi vida, pero todavía quedan muchos días alegres y pequeñas cosas con las que disfrutar.
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