
Cuando los viejos fans de Led Zeppelin suspiran por una reunión de sus ídolos, Robert Plant mira hacia otro lado. A lo suyo. Sus discos de los últimos años nos podrán gustar más o menos, pero lo que no se le puede achacar es estancamiento o acomodamiento. El tipo podría estar forrándose cantando todas las noches «Stairway to heaven» o «Whole lotta love» pero prefiere arriesgar, buscar nuevos retos, acoger en su música todos los sonidos que le inspiran. Crear algo nuevo, en definitiva, y no mirar al pasado. Hablamos de un señor de casi 70 años tan inquieto artísticamente que hasta sorprende que en este nuevo álbum, Carry Fire (Nonesuch / Warner, 2017), repita con la misma banda de su disco anterior. Claro que no hablamos de una banda cualquiera: The Sensational Space Shifters tienen como mínimo el 50% de responsabilidad de que estemos ante un disco espléndido, repleto de matices y global en el mejor sentido.
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