
El próximo mes de diciembre se cumplirán 17 años desde el fallecimiento de Eric Woolfson, a quien seguro que muchos identifican antes por su voz que por su nombre. Hablamos de la mitad creativa del Alan Parsons Project, quien además de autor o coautor de la mayoría de canciones y de las ideas conceptuales tras bastantes de sus discos, fue el cantante en varios de sus grandes éxitos. Apenas unos meses antes de su desgraciada partida tuve el honor de entrevistarle para Muzikalia para hablar de este interesante proyecto: Eric Woolfson Sings The Alan Parsons Project That Never Was. Un disco que me llamó la atención, como supongo que lo haría con todos los seguidores del Project. Hoy he querido darle una vuelta a lo que escribí en su momento, a modo de pequeño recuerdo a una de las voces que marcó mis primeros años de aficionado a la música.
Aunque no sepas quién es, seguro que has escuchado a Eric Woolfson
Eric Woolfson era un compositor y teclista que empezó, como tantos, haciendo de músico de sesión en los 60 y principios de los 70. He omitido adrede sus facetas de productor y cantante porque eso vino después de conocer a Alan Parsons, ingeniero de sonido que en 1974 trabajaba en los estudios de Abbey Road, donde un año antes Parsons había trabajado en el disco The Dark Side of the Moon de Pink Floyd. Ambos genios (porque lo eran, cada uno en lo suyo) coincidieron allí, y parece que hicieron buenas migas porque pronto Woolfson se convirtió en algo así como el manager de Parsons. No solo eso, sino que compartió con él algunas de las alocadas ideas que tenía para grabar algún día un disco propio (ya había lanzado un oscuro trabajo en 1971 como Eric Elder). A los pocos meses de conocerse Woolfson ya había ofrecido a Alan Parsons un par de proyectos que tenía en mente: uno sobre la industria del cine y otro, más avanzado, sobre la obra de Edgar Allan Poe. En 1975 Parsons y Woolfson fundaron The Alan Parsons Project y en 1976 publicaron su primer disco, Tales of Mystery and Imagination, inspirado efectivamente en la obra de Poe.
Aunque Woolfson no quiso que en en el nombre del grupo apareciera su nombre, fue una parte esencial del mismo. No solo compuso gran parte del material, sino que además prestó a su voz a canciones tan conocidas como «Time», «Don’t answer me», «Eye in the sky», «Prime time» o «Silence and I». Sirvan estas líneas para recordarle como la fuerza creativa que fue dentro del Alan Parsons Project, aunque él siempre quisiera quedarse en segundo plano.

A principios de los 90 Alan Parsons (quien siguió girando con el nombre del grupo con el permiso de Eric) y Eric Woolfson decidieron separar sus trayectorias. El detonante, parece ser, fue algunas diferencias creativas durante la preparación del disco Freudiana, publicado en 1990 de una manera que podríamos considerar póstuma porque el Project, tal como nació y se desarrolló, había llegado a su fin antes del lanzamiento.
The Alan Parsons Project That Never Was
Damos un salto en el tiempo y llegamos a 2006. La relación entre Parsons y Woolfson, como dije, era buena. Así, cuando Sony decidió remasterizar y reeditar el catálogo de Alan Parsons Project era inevitable que contactaran con Eric Woolfson para ver la posibilidad de incorporar material inédito. Principalmente porque si alguien podía tener canciones de aquella época guardadas en un cajón, casi sin duda alguna era él. Eric accedió y empezó a revisar sus archivos, dándose cuenta enseguida de que, además de alguna canción completa, tenía montones de ideas melódicas, letras, pistas de acompañamiento y temas inacabados.
Una vez concluido el compromiso con Sony, todavía quedaba material sobrante. Eric Woolfson decidió recuperarlo con la idea de crear un álbum que fuera algo así como un disco perdido de Alan Parsons Project, aunque los temas fueran de épocas y proyectos bastante diferentes, muchos de ellos de Woolfson en solitario. Había algunos que, a pesar de ser descartes directos de las sesiones del Project, no habían entrado en las reediciones. Eran «Rumour goin’ round» (descarte de Stereotomy, 1985) y «Any other day» (de Eye In The Sky, 1982, inicialmente un instrumental a medio terminar). El resto principalmente eran ideas inacabadas a las que Eric terminó de dar forma y piezas vinculadas a sus musicales posteriores a la separación de Alan Parsons, aunque algunas de estas las hubiese empezado a componer antes. Asimismo hay canciones que iban destinadas a una segunda parte del debut del Project, disco que también iba a ser dedicado a Poe y que finalmente no vio la luz, convirtiéndose posteriormente en uno de los musicales de Woolfson.
El resultado es Eric Woolfson Sings The Alan Parsons Project That Never Was, un disco que tiene un valor musical y, quizás más, sentimental. Woolfson grabó todas las voces, y solo por ello (y porque fue lo último que cantó) ya vale la pena escuchar el álbum. Alan Parsons no participó, aunque no puso objeciones al título del disco, porque estaba de gira por Estados Unidos. Sí que lo hicieron algunos músicos que habían pasado por el Project en su momento y cuyas grabaciones originales se escuchan en las canciones, aunque no aparecen acreditados.
Las canciones
La verdad es que, aparte del interés más o menos arqueológico que pueda tener, y de la belleza que siempre desprenden las canciones cantadas por Eric Woolfson, el disco tiene bastante calidad para estar hecho de descartes. Sobre todo destacan los temas destinados al musical de Poe, como la gran «Immortal» que en escena cantaba Steve Balsamo y que aquí escuchamos en la voz de su compositor. Es inevitable que se pongan los pelos de punta.
Otros temas tienen algún parecido con canciones que sí aparecieron en discos del Alan Parsons Project. Por ejemplo, «Golden key», que el propio Woolfson confiesa haber creado como una sucesora natural de «Don’t answer me». «Rumour goin’ round» se grabó durante las sesiones de Stereotomy pero como instrumental, y así apareció en la reedición. Para este disco Eric le puso letra y grabó las voces sobre la original, en la que aparecen músicos legendarios del proyecto como Ian Bairnson a las guitarras, Stuart Elliott a la batería o David Paton al bajo. El propio Bairnson grabó para este disco algunas partes de guitarra aunque a distancia. Como curiosidad, en «Train to Wuxi», inspirada en un viaje a China acompañado por su mujer, Woolfson toca un solo de guitarra, algo que no me consta que hubiese ocurrido nunca antes.
Canciones como «Steal your heart away» son, según Eric, muestras perfectas de la lucha que en ocasiones debía mantener con Alan para que fueran incluidas en los discos del Project. Es ciertamente un tema abiertamente comercial y ligero que, desde luego, no sé cómo hubiese encajado en ninguno de sus discos conjuntos. Sin embargo otros, como «Somewhere in the audience», sí que le gustaron a Alan en su momento, aunque finalmente aquella segunda parte del Tales of Mystery and Imagination a la que iba destinada la canción acabase siendo descartada. A mí me parece otra de las preciosidades del disco.
El legado de Eric Woolfson
Tras el fallecimiento de Eric Woolfson, en 2009, su hija Sally dedicó varios años a revisar y clasificar el material que dejó, más de mil cintas. Es de suponer que quizás algún día, más ahora que disponemos de la ayuda de la IA, alguna de esas canciones a medio componer acaben formando parte de otro disco. Pero aunque no fuera así, el legado de Eric Woolfson es ya imperecedero y absolutamente fascinante. No solo como compositor de tantos y tantos inolvidables temas del Alan Parsons Project, también como ideólogo tras el concepto de muchos de sus discos y como cantante de canciones que obtuvieron reconocimiento universal. Es sabido que por Alan Parsons Project pasaron muchas voces, muchas de ellas muy conocidas y maravillosas, pero siempre hay algo especial en escuchar cantar a Woolfson.
En mi entrevista con Eric me confesó que la decisión de que no apareciera su nombre en el Project, tomada por él mismo ante la mayor popularidad de Parsons y el esperable mayor impacto mediático del grupo, fue la mejor y la peor de su vida. La mejor porque le sirvió para vivir en un confortable anonimato y no sufrir los agobios de la fama, sobre todo porque pudo mantener a su familia totalmente al margen de su éxito. La peor porque, por ejemplo, estaba casi seguro de que muchos no le hubiesen hecho caso a este disco si se hubiese titulado de otra forma. Me dio algo de pena que se sintiera así, con esos sentimientos encontrados. Así pues, aquí queda este texto para reivindicar la figura de Eric Woolfson, con o sin Alan Parsons al lado aunque en el título de este disco aparezcan ambos.
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