
Nadie le puede negar a Jeff Lynne el derecho a usar el nombre de la legendaria Electric Light Orchestra en sus discos, sobre todo porque la identidad de la banda, sin menospreciar las aportaciones de Roy Wood en sus inicios y de los diferentes instrumentistas que han pasado por ella, siempre fue obra suya. Lo que han venido haciendo sus antiguos camaradas en diferentes encarnaciones del grupo no resiste la comparación ni siquiera con álbumes flojos como Zoom. Además los dos últimos trabajos de Lynne, aunque sean prácticamente discos suyos en solitario – en este apenas hay un solo de piano de Richard Tandy en «One more time» –, recuperan de manera mágica y sorprendente el sonido clásico de la ELO, el de discos como A New World Record (1976) y Out of the Blue (1977), antes de abrazar los experimentos disco y la electrónica galáctica.
La batería martilleante, los arreglos de cuerdas, los coros y los falsetes pueden parecer reclamos para nostálgicos, pero aquí hay canciones robustas que miran de cara a sus grandes obras de los 70, destacando en ese sentido la balada «Losing you». Lynne incluye también su habitual tributo al rock and roll («One more time») y recurre al autohomenaje en «Time of our life», una celebración de una carrera y una vida de amor a la música que remite a «When I was a boy» de Across the Universe (2015) tanto como al «When we was fab» que compuso junto a George Harrison. Un disco que no hará nuevos fans para la ELO, pero para los que ya lo somos es un chute de felicidad, un regreso a nuestra añorada adolescencia de radiocasete de doble pletina.
(Reseña publicada originalmente en el número de diciembre de 2019 de la revista Ruta66)
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