Leonard Cohen – Thanks for the dance (2019)

Cuando estés leyendo esto (en realidad, cuando se publicó originalmente la reseña) hará poco más de tres años que Leonard Cohen plegó la servilleta, se caló el sombrero, hizo una pequeña reverencia y con paso cansado pero decidido abandonó el edificio. Era cuestión de tiempo, como es habitual cuando desaparece una figura musical de tal calibre, que empezara a aparecer material inédito con el que saciar el hambre de sus seguidores y paliar la tristeza por su marcha. Loable motivo al que, claro, se une el de hacer caja, pero cuando el material es bueno no pongo ningún reparo a que una discográfica quiera ganar dinero con el trabajo, aunque sea póstumo, de sus artistas.

En este caso está más que justificado porque, además de que el producto merece realmente la pena, estamos ante la última voluntad musical del artista canadiense. Hablamos de un disco creado a partir de trozos de canciones que no llegaron a completarse y material muy básico grabado durante las sesiones de su último álbum, You Want it Darker (Sony, 2016), publicado pocas semanas antes de su muerte. Leonard Cohen, consciente quizás de que iba a ser el último trabajo que publicaría en vida, le pidió a su hijo Adam que terminara esas canciones. Lo hizo con la ayuda de Javier Mas, el músico español al que hemos visto no solo acompañando sino arropando a Cohen, casi cuidando de él en cada concierto, que voló junto a Adam para tocar la guitarra y acabar de dar forma a estos temas que forman Thanks for the Dance. El resultado final es una fiesta de colaboraciones: Damien Rice, Feist, Richard Reed Parry de Arcade Fire, Bryce Dessner de The National, Silvia Pérez Cruz, Beck, Jennifer Warnes… Sin embargo todas ellas aparecen difuminadas, modestamente agazapadas tras la voz del maestro. Esa voz que penetra hasta los huesos y cala el espíritu, que estremece cuando canta canciones sobre la vejez, el paso del tiempo, el recuerdo de lo vivido, y que es la verdadera protagonista del disco.

Adam Cohen y Javier Mas han hecho un trabajo de orfebre, reconstruyendo como un puzzle lo que hubiesen podido ser estas canciones, y de hecho el resultado es exactamente el que podría esperarse. En la línea de sus últimos trabajos, Leonard Cohen esparce su sabiduría en piezas que aquí podríamos considerar de spoken word mientras de fondo suenan delicados punteos de guitarra, arreglos exquisitos, pianos sobrenaturales y coros celestiales como a él le gustaban. Cometeríamos un error si creyésemos estar ante el típico disco de descartes recuperados para estirar el chicle: canciones como «Happens to the heart», «Thanks for the dance», «The goal» o «The hills» destacan aquí y hubiesen destacado en cualquier disco del maestro Cohen. Seguramente pronto llegará el aluvión de reediciones ampliadas, caras B y temas inéditos, cajas de contenido y precio kilométrico… Pero, hasta que eso ocurra, este Thanks for the Dance queda como la mejor despedida posible del poeta y compositor que le prestó su voz a las musas para que bailáramos con ellas to the end of love durante más de 50 años. Gracias.

(Reseña publicada originalmente en el número de diciembre de 2019 de la revista Ruta66)


Descubre más desde Música Para Leer

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑