Joni Mitchell – Blue (1971)

Hace un par de semanas se cumplieron 50 años de la publicación de Blue, posiblemente el disco más conocido de la canadiense Joni Mitchell. La efeméride ha sido celebrada por sus fans de todo el mundo, que además han podido disfrutar de un EP, lanzado para la ocasión, con grabaciones inéditas y versiones alternativas. Un lanzamiento del que te dimos cuenta en Muzikalia el mismo día en que Blue cumplía años. Ahora nuestros redactores Juanjo Frontera y Fidel Oltra, además de contaros lo que significa para ellos la existencia de Blue, desgranan, canción a canción, esta joya del folk que llegó procedente de una época irrepetible para trascender fronteras geográficas y temporales hasta convertirse en algo más que un simple puñado de canciones bonitas.


Si me preguntan a mí, Blue es noche. Un rincón donde esconderse a altas horas, cuando todos duermen, para encontrar la oscuridad. Blue somos todas y todos. Joni lo escribió tras unas circunstancias muy determinadas de ruptura y descalabro sentimental, pero el sentimiento que logró imprimir perdura como algo eterno, mucho más allá de su historia personal. Es un estado de ánimo, un punto de encuentro en el desamor, la desazón, la melancolía más bella jamás plasmada en acetato. Un trabajo tan complejo como simple, ajeno a instrumentaciones ostentosas, grandes producciones. Sólo ella, su creadora absoluta, y una serie de instrumentos de lo más variopintos, jamás utilizados de forma canónica. Solo con eso logró generar tal atmósfera en este conjunto de canciones, que cuando suenan absorben todo el aire alrededor. Estáis solos tú y esa música profundamente triste. No hay más. Es la soledad llevada a palabras y música para acompañar a todos los que se sientan desesperados. Tarea utópica que sin embargo esta mujer de otro planeta logró llevar a  puerto y sellar de esa forma una de las obras maestras más impresionantes de la historia de la música popular. Una de las mayores delicatessen que pueden degustarse en vinilo para aquellos que busquen, parafraseando a Dylan, “refugio de la tormenta”.

Juanjo Frontera


El doble significado de la palabra “Blue”, triste y azul, ha dado mucho juego a lo largo de toda la historia de la música. A mí, como simpática anécdota, me ayudó a entender finalmente por qué el gato de Roberto Carlos estaba triste y azul. Hablando más en serio, el disco es exactamente eso: azul en su portada, triste en su interior. Con matices, porque hay canciones que suenan alegres, incluso desenfadadas, pero casi todas ellas se inspiran en los carruseles emocionales y sentimentales que vivía su autora por entonces. Escuchar Blue me produce placer, pero también intranquilidad, como si fuese un voyeur mirando por una ventana entreabierta. Me parece estar ante un diario, escrito a la vista de todo el mundo, de una persona vulnerable y con la sensibilidad a flor de piel. Y con el talento para convertir todo ello en una honesta y maravillosa poesía, en un grito, en un susurro, en un oasis de fragilidad dentro de una escena tan hedonista como autocomplaciente.

Fidel Oltra

(si te apetece leer el artículo completo, con nuestro análisis canción a canción de Blue, puedes hacerlo en Muzikalia)


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