
La muerte va indisolublemente unida a la vida, pero que un padre sobreviva a su hijo tiene algo de antinatural, y para quien lo sufre es una de las peores tragedias que se pueden imaginar. El cantante y compositor norteamericano Steve Earle tuvo que pasar el año pasado por ese horrible trance cuando su hijo Justin Townes Earle, con apenas 38 años, falleció por sobredosis. Justin, como su padre, había tenido una vida complicada a causa de las adicciones. Es posible que Steve se sintiera doblemente culpable: su hijo había heredado su propensión a los excesos y, además, él nunca había ejercido mucho como padre, aunque en los últimos tiempos su relación iba mejor.
Steve exorcizó sus demonios escogiendo algunas canciones de su hijo para llevarlas a su terreno, algo más clásico que la americana alternativa y bastarda de su retoño.
(leer la entrada completa en el blog de Rock’n Cloud)
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