
En el otoño de 1962 los Beatles observan la evolución de su single «Love me do», apenas alcanzando el top-20 británico, y deciden intentarlo otra vez con su siguiente sencillo. El cuarteto dispone de varias composiciones propias que quieren grabar, pero George Martin les aconseja una versión de «How do you do it» de Mitch Murray. Finalmente, y afortunadamente, el criterio de los componentes del grupo se impuso y lanzaron el single «Please please me» en enero de 1963. Poco después, una aparición en televisión les da a conocer a todo el país. Cuando «Please please me» llega al número 1 en algunas listas, en marzo, la beatlemanía en Gran Bretaña es ya un hecho.
El siguiente paso debía ser grabar un LP. A principios de los 60 muy poca gente vendía LPs, y la mayoría de ellos, salvo quizás en el mundo del jazz, eran vistos más que nada como una manera de sacar más dinero a costa de un par de canciones de éxito. Sin embargo, la sabia elección que George Martin hizo de las canciones y el talento compositivo de Lennon y McCartney lograron que en solo unas semanas el LP también llegara al número 1 y alcanzara un gran éxito. A estas alturas, en el Reino Unido, la histeria ya se había desatado.
Para Please Please Me, el primer LP de los Beatles, se seleccionaron algunas canciones entre las que Lennon y McCartney tenían compuestas, aunque algunas de las mejores se dejaron para lanzarse como sencillos más tarde (ya he mencionado el tratamiento de los LPs en aquella época). Junto con las canciones propias se escogieron algunas versiones que la banda llevaba tiempo realizando en sus actuaciones, tanto en Hamburgo como en The Cavern. En un día se grabó todo el disco, algunas de las canciones en una sola toma. El LP es un compendio de entusiasmo juvenil, de inocencia, de ilusión, de ganas. Un típico disco de debut pero con la diferencia de estar hecho por los primeros (en el tiempo, y seguramente también en categoría) genios del pop.
Empecemos el recorrido de este legendario debut analizando las versiones, que muestran claramente las influencias del grupo y también su elevado criterio musical. La primera que encontramos es «Anna (go to him)», una gran adaptación de una canción originaria de Arthur Alexandre que su autor había situado en el top-10 de R&B norteamericano. A continuación aparece «Chains», una canción de los compositores Gerry Goffin y Carole King para un grupo de chicas, las Cookies. Las versiones de clásicos menores de los grupos de chicas era una constante en estos primeros años de los Beatles: las dos siguientes canciones ajenas que aparecen en Please Please Me corresponden a canciones de las Shirelles: «Boys», una canción poco conocida, aquí cantada por Ringo, y «Baby it’s you», que había llegado al top-10 de las listas de pop y R&B en los Estados Unidos. «A taste of honey» era obra de los compositores Rick Marlow y Bobby Scott, un tema que el propio Scott había cantado a principios de la década y que en 1963 versionaban gente como Barbra Streisand, Sarah Vaughan o Peggy Lee. Finalmente, la gran «Twist and Shout», uno de los contados casos en los que la versión no sólo supera al original (compuesto por Medley/Berns e interpretado por primera vez con escaso éxito por los Top Notes y con un poco más de notoriedad por los Isley Brothers) sino que casi lo hace prácticamente desaparecer de la historia. También es cierto que, en aquellos tiempos, era todavía tristemente habitual que las canciones interpretadas por grupos de color sólo alcanzaran cierto renombre si algún músico o grupo blanco sacaba su propia versión. La canción es famosa por haber sido grabada en una sola toma, al final de las sesiones, con John Lennon casi afónico; a pesar de ello, o por ello mismo, el resultado es desgarradoramente impactante. Gran cierre para un LP tal como hicieron después los Searchers, aunque la versión de éstos es más tranquila.
En cuanto a los originales, podríamos decir que en ellos se encuentra el verdadero tesoro del disco, la primera gran muestra del enorme talento de Lennon (algo tímido todavía en este álbum) y McCartney, que ya habían decidido firmar conjuntamente todas sus composiciones fueran de uno o del otro. El inicio del disco es tan espectacular y rockero como el final: «I saw her standing there» combina su furia de los días de Hamburgo (gran inicio «One two three foooouurrrr !!» en el mejor estilo Ramones) con una gran predisposición para la melodía que marcará todos sus primeros grandes éxitos. «Misery» es una canción semidesconocida de Lennon pero que vale la pena recuperar, más calmada que la anterior pero no menos melódica. «Ask me why» es también una bella canción, aunque algo menor que el resto de originales. De «Please please me» y «Love me do» está todo dicho: la primera muestra al grupo en todo su esplendor y descaro juvenil, dando el pistoletazo de salida a su leyenda; «Love me do» es quizás la más floja de las canciones originales, pero es también importante desde el punto de vista histórico, al ser su primer sencillo (aunque la versión del LP es diferente, aquí ya toca Ringo, mientras en el single lo hacía Andy White, el batería de transición). «P.S. I love you» es una canción de McCartney dedicada a su novia, y empieza a dejar ver algunas de las características melódicas de las composiciones futuras de Paul. «Do you want to know a secret» es una de esas canciones perfectas que los Beatles empezarían pronto a hacer como churros. Una composición de Lennon, aunque cantada por George Harrison, en la línea armónica y fresca del resto de canciones. Para mí, una obra maestra del pop desenfadado y juvenil. También de Lennon es el último de los temas originales, «There’s a place», con una letra algo más elaborada y una melodía igualmente pegadiza.
Como es lógico, Please Please Me no está entre los mejores trabajos de un grupo que, unos años después, empezaría a crear obras maestras una tras otra hasta su disolución. Es, sin embargo, un disco que merece ser revisado y recordado con cariño. No solo por su importancia histórica, que desde luego es mucha al ser el debut de la que muchos consideran el mejor grupo de pop de la historia, sino también, por qué no, por contener las primeras delicias gourmet firmadas por el que pronto sería el dúo de compositores más legendario de todos los tiempos: Lennon & McCartney.
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