
El grupo neoyorquino Chic se forma en 1977 con la unión de Nile Rodgers (guitarrista) y Bernard Edwards (bajista), que ya se conocían desde 1970 y habían coincidido en otros grupos. Su idea con este nuevo proyecto era aprovechar el filón de la música disco (en pleno apogeo ese año, a pesar de la amenaza “punk”) para colar sus caramelos funk, preparados con mimo durante los años que ambos habían pasado escuchando a James Brown, Aretha Franklin y a Jimi Hendrix, pero también a Fifth Dimension, Harold Melvin and the Blue Notes o The Spinners. Lo suyo no era música disco de garrafón, sino destilería fina. En su momento escribí en el viejo blog que me recordaban más a los Roxy Music de finales de los 70 y primeros 80 que a contemporáneos de la música disco como Earth, Wind & Fire o KC & The Sunshine Band. De hecho el concepto de la banda, un concepto que incluiría música e imagen, le fue inspirado a Neil Rodgers por un concerto precisamente de Roxy Music.
Para su primer disco Rodgers y Edwards estuvieron acompañados por el batería Tony Thompson y, en un principio, la vocalista Norma Jean Wright. Posteriormente reclutaron otra cantante, Alfa Anderson, para con el dúo de voces femeninas dotar de mayor elegancia y sensualidad a sus canciones, sobre todo las más suaves. Problema contractuales con Norma Jean hicieron que saliese del grupo y llegara Luci Martin. Tras algunos cambios, un par de discos y un gran éxito («Le Freak»), su sofisticada mezcla de música disco, soul y funk llegó a su cumbre en 1979 con el disco Risqué.
Desde la propia portada queda claro que el disco representa un viaje a otra época. Más que un sábado por la noche de finales de los 70, la imagen evoca el ambiente de las películas de cine negro de los años 50. El disco arranca con una de las líneas de bajo más reconocibles de la historia, la de «Good times». Un arranque que hace peligrar la escucha del resto del disco, sobre todo en estos días de picoteo en Internet. Sería un error, igual que lo sería no escuchar enteros discos como Get The Knack, American Pie, Piano Man… A un pelotazo de tal calibre es difícil darle una continuación que enganche, pero Edwards y Rodgers lo consiguen con una canción totalmente diferente, la susurrante y sugestiva «A warm summer night». Un espléndido contraste.
A continuación descubrimos una joya del disco-funk como es «My feet keep dancing», con unos arreglos de cuerda mágicos. Igualmente enérgica dentro de los sinuosos parámetros establecidos por Chic es «My forbidden lover», que recuerda bastante a Sister Sledge y no es por casualidad, ya que Edwards y Rodgers eran los productores de temas como «We are family». Otra canción es un estilo similar, un smooth-disco sensual, elegante pero tremendamente pegadizo, es «Can’t stand to love you». Finalmente, el cierre del disco con «What about me» se asemeja bastante a las canciones anteriormente mencionadas, haciendo que recordemos que la pareja de compositores y productores también estaban detrás de éxitos como el «Upside down» de Diana Ross.
Por el otro lado, el más suave, tenemos una impresionante balada llamada «Will you cry (when you hear this song)». Desde luego la letra no es nada del otro mundo: como en multitud de ocasiones, las canciones de Chic funcionan principalmente en la parte lírica alrededor de una frase que se repite de manera machacona. Sin embargo, aquí no buscamos profundidad en las letras sino un ambiente determinado, caracterizado por arreglos magníficos, una sensualidad envolvente, voces conjuntadas y la magia del bajo de Edwards.
Chic es un grupo a reivindicar, un verso suelto dentro de la música disco de finales de los 70. Y desde luego Risqué también es un disco que conviene repasar sin prejuicios. Si te animas, aquí lo tienes.
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