The Rubettes: Sugar baby love (1974)

Mis tíos, el hermano de mi madre y su mujer, tenían un bar en el pueblo. Allí iba yo muchas veces a verlos, a jugar con mis primos, a comprarme un helado, a echarle un vistazo al periódico para ver qué hacían en la tele o los resultados de fútbol. Era un bar pequeño, familiar. Nunca había mucha gente, salvo los sábados por la noche o en las fiestas del pueblo.

Un día llegó al bar un extraño cachivache. No recuerdo cuándo fue exactamente, pero yo tendría alrededor de 9 años, porque ya me dejaban entrar y salir de casa solo. Hay que tener en cuenta que hablo de un pueblo muy pequeño en el que todo el mundo se conocía y donde los críos, desde muy pequeños, correteaban libres y felices por las calle.

Aquel aparato era una gramola. Una sinfonola, creo que la llamaban. La máquina de discos, como decíamos nosotros. Tenía singles de vinilo en una especie de cajón, y echando una moneda podías seleccionar una canción entre una lista. Hoy en día, con tanta información como hay a nuestro alcance, sonará a cuchufleta, pero allí descubrí muchas canciones y artistas que no conocía y que fueron seguramente mis primeros y más queridos descubrimientos musicales.

Yo no echaba monedas porque no iba muy sobrado y aquello me parecía más cosa de mayores, pero muchos días de fiesta me acercaba al bar, compraba un helado o algo de bollería (aquellos míticos Bucaneros, Tigretón, Phoskitos…) y me sentaba en una silla a esperar que alguien tirara una moneda y seleccionara una canción. Sí, ya sé, ya era un friki a los 9 años…qué se le va a hacer…

Entre aquellas canciones había una que me gustaba mucho, y siempre esperaba a ver si alguien se decidía a ponerla. Tenía un inicio espectacular, unos coros brillantes, una melodía exuberante, transmitía un buen rollo que a mí me llenaba de alegría. Para mí era un momento mágico cuando se acercaba un chico mayor a la máquina, echaba la moneda y acto seguido los altavoces del bar empezaban a irradiar felicidad.

Sólo sabía el nombre de la canción, ni siquiera me había fijado nunca en el nombre del grupo. Y lo mejor de todo es que no sentía que fuera necesario. Cómo echo de menos aquella falta de ansiedad por saber, por analizar, por catalogar, por conocer…aquella sensación de simple disfrute…

Han pasado más de 30 años. Ahora sé que aquel grupo, prefabricado como tantos otros de entonces, se llamaba Rubettes. Sé que la canción la grabaron músicos de sesión, y que de hecho el cantante que puso su voz ni siquiera llegó a ser miembro oficial del grupo. Sé que detrás de las caras bonitas que aparecían en los playbacks televisivos había realmente dos productores y compositores que habían estado con Pete Best en su banda, que llevaban desde principios de los 60 creando canciones y buscando alguien que las cantara hasta que decidieron grabarlas ellos mismos con unos desconocidos músicos de sesión. También sé que la canción estaba pensada como una especie de «demo» para un musical, que luego estaba destinada a ser presentada en Eurovisión, y que finalmente ninguno de aquellos proyectos se llevó a cabo. Simplemente la canción se grabó y esperaron a ver qué pasaba. Pasó que vendió más de 3 millones de singles y fue número 1 en media Europa.

Sí, hoy sé todo eso. No obstante, afortunadamente, cada vez que escucho la canción me olvido de los fríos datos y vuelvo a ser aquel crío de 9 años, sentado en un taburete del bar, que lamía un helado o se comía un pastelito mientras se olvidaba del mundo que le rodeaba cada vez que alguien echaba una moneda en la gramola y pulsaba el botón de «Sugar baby love«.


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10 comentarios sobre “The Rubettes: Sugar baby love (1974)

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  1. Hola, soy nuevo en esto y me parece un blog genial, me identifico con muchas de tus historias y con tu música, pero o soy muy torpe o no veo tu direccion de correo, digo esto porque estoy empezando un blog de música:
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  2. Linda cancion y hermosa anecdota.
    Aun esta esa pasion por las rockolas, aunque ahora se da mas con las que muestran videos, y por supuesto uno se lleva investigando decadas por ESE tema que tanto le gustaba a uno (Dollar, Billy Paul, Folaters, etc).
    Muchas gracias, me emociono.

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  3. La canción no está mal, pero… ¡la estética del video! jaja, otras épocas…

    Aquí le llamamos «fonola», y es algo muy común encontrar – incluso hoy – en lugares más bien sombríos, como bares de pooles (donde las peleas son frecuentes y cuyas música es mayormente bandas de heavy, y todo un catálogo de bandas argentinas como los redondos, ratones paranoicos, etc) e incluso cabarets (con música bailable de dudosa calidad), por lo que es difícil ubicarla en un contexto más bien «familiar» como el del relato… en fin, bonita historia, nostálgica pero muy cálida, como es usual en tí.

    «Back in black» de AC/DC «Fieras lunáticas» de los Ratones, en retrospectiva, son probablemente mis discos favoritos de aquellas escuchas con cervezas y fichas de pool y coqueteo con chicas.

    Un abrazo!

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  4. Hola a todos, muchas gracias por vuestros comentarios.

    Manuel, me alegro de verte por aquí también, es un honor para mí tenerte como lector. De todos modos, ¿no nacerías en 1974? Lo digo porque la canción creo que se grabó a finales de 1973…

    ¡Abrazos!

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  5. Yo soy otra fan de la canción, y la escuchaba por la radio cuando era pequeña. Fue una de las canciones que más fuerte me pegó en los 70. Pero como era pequeña, nunca supe el nombre del grupo, ni la canción. Cuando crecí un poco, pensé que nunca sabría qué canción era, al desconocer los datos. Tardé muchos años en averiguarlo, de forma casual. Y muchos más, ya de adulta bien adulta, en comprar el CD.

    Qué envidia me dan los medios que hay hoy en día en la música al alcance de cualquiera, incluidos los niños.

    Gracias por contarnos la historia de la canción.

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  6. Creo que me he liado y tenías razón.

    Las canciones nº1 cuando nació mi chica (junio del 74) fueron:

    Inglaterra: “Sugar Baby Love” – The Rubettes
    EEUU: “Band On The Run” – Paul McCartney & Wings

    Las recordaba como mías 🙂

    Por si tienes curiosidad, estas fueron las mías:

    Inglaterra: ” Long Haired Lover From Liverpool” – de Little Jimmy Osmond
    EEUU: “You’re So Vain” – Carly Simon

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  7. La maquina era un jukebox (es como se llama en inglés). Hay una canción de los Rubbetes, que me gusta más, que se llama precisamente «juke box jive».

    Enhorabuena por el blog,

    Chema

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