Esta es la historia de un fantasma. La historia de un diamante que brilló una vez con enorme fulgor, y seguidamente se apagó para siempre.
Hace ya tiempo que me interesa mucho el tema de los grupos de chicas de finales de los 50 y principios de los 60. He estado buscando y leyendo bastante documentación con la idea de, quizás algún día, preparar algunos posts sobre esa fascinante época del pop. Un día, no recuerdo como, cayo en mis manos la historia, o casi leyenda, de Margaret Mandolph.
La historia en sí es bastante normalita, más aún si pensamos en la época en que tuvo lugar. Chica que canta bien conoce chico escritor de canciones (David Gates) que la lleva al estudio y le graba algunas demos. Muchas veces, casi la mayoría, se trata de simples pruebas que, si funcionaban, acababan lanzándose como sencillos de otro artista o grupo que no tenía mucho que ver con el que inicialmente había grabado las demos.
Gates consiguió que una pareja de compositores consagrados como Russ Titelman y Cynthia Weill le cedieran un par de canciones para un nuevo sencillo de Margaret: «Something beautiful» y «I wanna make you happy«. La cara A en principio iba era para «I wanna make you happy«, pero fue «Something beautiful» la que obtuvo el mayor reconocimiento.
Después de aquello, el misterio. Parece ser que Margaret Mandolph no volvió a grabar nada más. No sólo eso: ni en Allmusic ni en Rateyourmusic hay ninguna mención a la pequeña Margaret. Absolutamente nada. Eso, junto con algunos comentarios muy positivos, me llevó a investigar más. Lo primero era escuchar ese single olvidado. «Something beautiful«, la canción que obtuvo más éxito relativo, no está mal. Típica canción de grupo de chicas de la época.
Pero…ay amigos…cuando escuché «I wanna make you happy«…¿Les ha pasado a ustedes alguna vez que escuchan una canción, quedan como hipnotizados, y no pueden evitar repetirla una y otra vez hasta escucharla al menos 10 ó 15 veces seguidas? A mí sí, varias veces me ha ocurrido. Puede que muchas. La penúltima que recuerde fue con el «Reflections of my life» de Marmalade que escuché por primera vez de manera consciente hará un par de años, y que se ha convertido en una de mis favoritas de siempre. Dije bien: la penúltima, porque la última ha sido esta «I wanna make you happy«. A mí me hechizó desde el primer momento, con esa voz casi infantil, esa letra de entrega amorosa, esa alegría – qué digo alegría, ¡¡euforia!! – por el amor encontrado, cantada con esa candidez quinceañera, con un tono casi melancólico al que contribuye esos arreglos exquisitos, machacones, hipnóticos…A continuación pueden ustedes escuchar la canción, junto con una versión que hizo, el mismo año 1965, la gran Dusty Springfield. Versión, dicho sea de paso, demasiado sobreactuada y orquestada para mi gusto en comparación con la sencillez y sobriedad de la grabación original.
¿Cómo podía ser que no hubiese ninguna información sobre esta chica en las principales bases de datos musicales? Escarbé, busqué, indagué…y encontre una aguja en un pajar. En un blog creo que norteamericano había alguien que se hacía la misma pregunta que yo…y se produjo el milagro. En los comentarios había alguien que contaba como Margaret Randolph no tuvo ningún éxito más en los años siguientes, cómo se enroló en los musicales Hair y Jesucristo Superstar en los años 70…y cómo se retiró poco después para dedicarse a su familia, principalmente a sus dos hijas pequeñas. Y la persona que hacía el comentario hablaba con conocimiento de causa porque, según decía, era una de las hijas de Margaret. Dejaba su dirección de correo electrónico para que cualquiera interesado en conseguir fotos o más información pudiera contactar con ella. El comentario era del año 2005, pero no perdía nada por intentarlo, así que le mandé un correo inmediatamente. Pocos días después vi que había otros comentarios sobre la desconocida Margaret en un foro en inglés. Allí también hizo su aparición su hija, lamentablemente en este caso para informar de que su madre había fallecido.
Meses después, cuando ya había perdido la esperanza de que nadie se pusiera en contacto conmigo, llegó el correo de Simonne, la hija de Margaret Mandolph. Esta es la historia que me contó.
La familia Mandolph.
La historia comienza a mediados de los 50, en Nueva Orleans. Allí vivía un músico de jazz llamado Howard Mandolph que tocaba diversos instrumentos, principalmente el piano. Tuvo cierto renombre en su momento, realizando conciertos por todo el país acompañando a grandes figuras, entre ellos Sam Cooke. Entre sus hijos, sólo Robert parecía querer seguir su camino artístico, llegando a actuar para el Papa y la Reina de Inglaterra cuando era pequeño, como miembro de un coro infantil. Más adelante grabaría algunos discos bajo el nombre de Bobby Mandolph.
La vida era dura para una familia de artistas. Como mucha gente en aquella época, los Mandolph buscaron fortuna en California. Cuando llegaron, a mediados de los 50, se instalaron en Lancaster. Para entonces la familia tenía un nuevo miembro: la pequeña Margaret.
En la soleada California Howard Mandolph siguió con su carrera de éxitos en la sombra, tocando entre otros para Bobby Womack. También compuso diversas canciones, destacando la adaptación de la canción infantil británica “Hickory Dickory Dock” que hizo para Etta James.
David Gates.
Como ya comenté en las entradas anteriores, por aquellos años también se encontraba en California otra familia de aspirantes a artista. Con 200 dólares en el bolsillo, David Gates, su mujer y sus hijos aterrizaron en Los Angeles hacia 1961. David tuvo diversos empleos pero en poco tiempo consiguió un sitio fijo en un club de San Francisco llamado The Crossroads. Allí, además de las actuaciones semanales de David Gates, la atracción era las jam sessions que se celebraban periódicamente, con músicos que, en algunos casos, eran o llegaron más tarde a ser muy conocidos. Por allí pasaron, por ejemplo, Glenn Campbell, James Burton (el creador del solo de guitarra de “Susie Q”), Leon Russell, Jim Horn (saxofonista que tocó diversos instrumentos en el “Pet Sounds”) o Hal Blaine (batería que pronto iba a pasar a la historia por su intro para la mítica canción “Be my baby”). Entre tantas futuras figuras se encontraba también Bobby Mandolph, entonces ya Robert Mandolph Jr.
Pero estábamos hablando de David Gates. Como tantos otros aspirantes a artistas, David pronto empezó a crear sus propias canciones y necesitó músicos de sesión para grabarlas, tal como era común por aquel entonces. Habló con su compañero Robert Mandolph y recurrió a él y su familia para grabar una demo de «Popsicles and Icicles«. La canción estaba pensada para un grupo de chicas, así que necesitaban una voz femenina. La pequeña Margaret, que contaba entonces apenas 12 años, fue invitada a participar en las sesiones.
Gates quedó muy impresionado con las cualidades de Margaret, aunque era muy joven para formar parte de un grupo. Finalmente fueron The Murmaids las que grabaron la versión comercial y definitiva de la canción, llevándola hasta el top-3 de las listas de éxitos. Para David Gates fue el comienzo de una carrera brillante como productor, compositor, arreglista e incluso cantante al frente de su banda Bread, ya en los 70.
THE MURMAIDS – Popsicles and icicles
Las canciones de Margaret Mandolph.
David Gates empezó a trabajar con gente muy conocida después de su éxito, pero no olvidó aquella demo con la pequeña Margaret. Pocos meses después le propuso a la familia Mandolph grabar algunas canciones de nuevo con su hija, que ya había cumplido los 13 años. Como he comentado antes, consiguió que Russ Titelman y Cynthia Weill le cedieran otro par: «Something beautiful» y «I wanna make you happy«, de las que ya he hablado.
Margaret contaba a sus más allegados, años después, que no disfrutó nada haciendo aquellas grabaciones y que no tenía demasiado interés por todo aquello. Casi nunca hablaba de esa época de su vida, y cuando lo hacía comentaba que la experiencia fue más molesta que divertida. De hecho Simonne, una de las dos hijas de Margaret, me dijo que ella y su hermana ni siquiera conocían los nombres de las canciones que grabó su madre hasta que se encontraron con ellas, casualmente, a través de Internet. Sorprendentemente, por lo que me contó, en casa no se guardaba ni una sola copia de aquellos singles.

Margaret Mandolph posa junto a su madre, sosteniendo una copia del single «If you ever need me«.
Fue el inicio y prácticamente el final de la carrera musical de Margaret Mandolph.
La niña que no quiso ser estrella.
La pequeña Margaret no tenía, por lo que parece, ninguna intención de seguir explotando aquel filón. Pocos años después manifestó su deseo de retomar sus estudios y abandonar el mundo de la música profesional. Aunque participó en algunas canciones con su hermano, en 1969 lo dejó para terminar sus estudios. Jamás volvería a grabar.

Durante los 70 participó junto a su hermano en diversos espectáculos en directo, siempre en la zona de California Bay. Robert escribía diversos guiones musicales para sus shows, en los que participaban varios miembros de la familia. La madre de Margaret, además, confeccionaba los vestidos para el espectáculo. Llegaron a formar una banda de jazz fusión llamada The Love Joy, pero no registraron ninguna grabación. No fueron famosos, no quedó constancia ninguna de su trabajo…pero eran felices haciendo lo que más les gustaba. Cuenta su hija que, hasta donde ella recuerda, siempre hubo música y teatro en sus vidas, pero Margaret seguía evitando volver a ese mundo del que formó parte brevemente a los 13 años.
Fue entonces cuando les llegó su segundo momento de gloria: participaron en los espectáculos musicales “Hair” y “Jesus Christ Superstar” como bailarines y vocalistas del coro.
En 1982 la familia se mudó a Hawai, y allí Margaret se limitó a cantar ocasionalmente en los coros de la iglesia a la que acudía. Así, poco a poco, se fue desvinculando totalmente del mundo de la música, dedicándose al cuidado de sus hijas.
Cuando volvieron a California en 1988, para instalarse en Sacramento, Margaret ya había olvidado totalmente su vida de artista.
Margaret Mandolph murió en 2002, a los 51 años de edad. Poca gente se acuerda de ella, así que desde este blog he querido poner mi pequeño grano de arena para que el mundo conozca la historia de la niña que no quiso ser una estrella.
P.D.: Quiero dar las gracias públicamente a Simonne, una de las hijas de Margaret, por su amable contribución a la elaboración de este pequeño homenaje. Thank you very much, Simonne!!
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Dios !!! que torbellino de información, no conocía a M. Mandolph la verdad aunque me sonaban las Murmaids, impresionante, cierto que es una canción que engancha y concrepo contigo en lo de la repetición en la audición de las canciones una y mil veces, hasta de los Lps diría yo…..>Una enciclopedia abierta caballero !
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Muy curiosa Fidelón la historia de Margaret Mandolph y esta labor de espeología que has tenido que llevar por Internet para buscar información. La verdad es que en estos tiempos en los que nos los dan todo hecho y a veces del grupo más rebuscado hay un sinfín de información en myspace, su web, rym, foros, directorios, etc, en cierto modo resulta mágico encontrarse con una artista que nos fascina y de la que nada sabemos aparte de algún comentario suelto por Internet. >>Supongo que en el soul y Northern Soul en particular sería muy común que se recordara más a los sellos y compositores, que a los propios intérpretes, a los que se veía como mero instrumento, salvo que fueran pesos pesados del soul tipo Marvin G o Stevie W, pero a menudo escucho voces soul increíbles de los 60 y 70 de las que apenas se sabe nada. >>Luego supongo que buscando en google ya encontrarías la info, pero por si acaso en la web de Flor de Pasión de Juan de Pablos dan esta breve información sobre el tema: «Margaret Mandolph «I Wanna Make You Happy» [single de 1965 para Planetary Records, composición de Cynthia Weil y Russ Titelman con arreglos de David Gates, nacido el 11 de diciembre de 1939 en Oklahoma]».>>Por lo demás los dos temas M.M. me gustaron aunque reconozco que sin llegar al entusiasmo, pero siempre es fascinante saber más sobre artistas olvidados de verdad, no los típicos ‘olvidados’ que luego tienen 100.000 referencias en la red.>Saludos¡>Fernando
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Hola, gracias por vuestros comentarios. Esta semana prácticamente no he podido ni siquiera entrar en la web a leer los comentarios, a ver si me pongo las pilas.>>Un saludo!!>fidelón
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