Es curioso como, con el paso del tiempo, se van perdiendo unos prejuicios musicales mientras que se van adquiriendo otros. Me viene por ejemplo a la cabeza como hoy en día es casi un deporte nacional meterse con Operación Triunfo, y con los artistas «fabricados» por una compañía discográfica, en general, mientras que en los 50 y los 60 era algo de lo más normal y aceptable.
El escándalo que se montó a principios de los 90 con el caso Milli Vanilli, cuando su productor Frank Farian admitió que su única contribución al éxito del «producto» eran sus caras bonitas en las portadas de los discos, hubiera podido producirse 20 ó 30 veces a finales de los 60 y principios de los 70, pero la mentalidad de entonces era diferente. Lo importante del «pop», salvo casos concretos, era la canción y no el cantante. Lo normal – ya digo, salvo excepciones – era no indagar mucho más allá.
Principalmente en los Estados Unidos, era algo totalmente habitual que un disco lo grabaran músicos de sesión, y que dependiendo del éxito se montara un grupo real para hacer giras, o no. En ocasiones, incluso eran los propios productores los que tocaban o cantaban. Si tal disco o canción triunfaban en la radio, y los discos se vendían mucho, a toda prisa se montaba un grupo para dar la cara y listos. Incluso a veces, si eran más o menos buenos, lo sacaban de gira. El grupo más representativo de aquel pop prefabricado fueron los Monkees. El grupo se formó mediante anuncios dirigidos a jóvenes que finalmente resultaban escogidos en función de su personalidad, aspecto físico y con la idea de que entre sus componentes hubiera variedad. ¿Les suena? Sí, como las Spice Girls, los Backstreet Boys o cualquiera de los kid groups de los 90. Los Monkees no cantaban ni tocaban, ¿para qué? A su disposición tenían a los mejores cantantes y músicos de sesión, que grababan sus discos. Ellos simplemente eran la imagen real que correspondía a la serie de dibujos animados que les llevó a la fama. Al final incluso cantaron y tocaron un poco, siendo Mike Nesmith el único que alcanzó cierto prestigio con sus trabajos «reales». Nesmith acabó rebelandose contra sus creadores cuando se dio cuenta de que le trataban como a un producto comercial, siendo el primer fruto de la pataleta que la canción «Sugar, sugar«, compuesta para ellos y rechazada, sirviera para formar otro grupo de la nada y lanzarlo al éxito: The Archies.
Pero la historia de los Archies, Buddah Records, los Ohio Express, etc. ya la conté en su momento cuando hablé del bubblegum pop. Saltemos a las Islas Británicas. Hoy quiero referirme a un ilustre desconocido que tiene en su haber el récord de haber sido el cantante que más éxitos tuvo con diferentes grupos: Tony Burrows. Ya, por el nombre casi nadie lo recordará. Los grupos en los que estuvo tampoco es que fueran de los punteros, pero en el mundo del pop sencillo de finales de los 60 y principios de los 70 la verdad es que tuvieron bastante renombre, y alguno de ellos llegó incluso al número 1 de las listas de éxitos. Entre los grupos que contaron con la voz de Tony Burrows estuvieron The Kestrels, The Ivy League, The Flower Pot Men («Let’s go to San Francisco«, en cuya grabación participó el teclista Jon Lord, que más tarde se unió a Deep Purple), Mercy’s («Love can make you happy«), Edison Lighthouse («Love grows where my Rosemary goes«), White Plains («My baby loves lovin‘»), The First Class («Beach baby«) y, tal vez los más conocidos, Brotherhood of Man («United we stand«).
Resulta muy curioso como la carrera de Burrows se vio perjudicada con tanta ubicuidad. A principios de 1970 tres de sus grupos tenían sus respectivos singles en los primeros puestos de las listas británicas, así que fueron invitados a tocar en el famoso programa Top of The Pops. Era un hito sin precedentes que un cantante colocara 3 singles en la lista de éxitos británica con diferentes grupos, y también que tocara con cada uno de ellos en el mismo show. Podría haber sido el espaldarazo definitivo para la carrera de Burrows, pero ocurrió justó lo contrario: a los espectadores les resultó de lo más chocante ver como los grupos iban desfilando por el programa, mientras que el cantante era siempre el mismo. Un montón de llamadas de protesta colapsaron la centralita del programa, preguntando por qué, si no lo habían hecho nunca, colocaban ahora a un cantante de la casa al frente de los grupos invitados, y no dejaban aparecer al frontman original. Lo que no dejaría de ser una anécdota resultó un gran problema para la carrera posterior de Burrows, del que ya poco más se supo a partir de entonces.
Les dejo unos cuantos vídeos de algunas de las canciones mencionadas.
THE FLOWER POT MEN – Let’s go to San Francisco
EDISON LIGHTHOUSE – Love grows where my Rosemary goes
BROTHERHOOD OF MAN – United we stand
FIRST CLASS – Beach baby
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No recordo ni un dels grups que menciones ( de nou se’m acumula la feina ), però si, i molt gratament, el «Save your kisses for me» de Eurovisión, que recordo perfectament . recordo tambè que es va tradüir i versionar al Castellà per no se qui….>El tema de Ot , malgrat crec que seria de debat, doncs penso que no es pot comapara, si que te cert paralelisma amb els «postisssos» Monkeys de entre altres….>Bon Post QAmic Fidelon !!!
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Estupendo texto sobre un tema que también me ha llamado siempre mucho la atención. En su día también me sorprendió el revuelo tan exagerado que se montó con lo de Milli Vanilli, como si fuera un fenómeno nuevo, supongo que los más escandaloso fue que recogieran ellos los grammys, de no recibir premios el escándalo habría pasado más desapercibido. Lo irónico es que luego ‘The Real Milli Vanilli’ cuando lanzaron un disco fue un fracaso total, y por muy indignada que se mostrara la gente por el ‘engaño’, en el fondo el fracaso The Real MV les dio la razón, teniendo en cuenta que con dos modelos en la portada vendieron trillones de discos y con su aspecto real fue un desastre. >>No conocía alguno de esos casos, como la impactante anécdota de tener que tocar en Top of the Tops con 3 grupos distintos, pero son infinidad los casos de discos en los que los músicos reales no aparecen en los créditos, por ejemplo en el italo disco era muy común y Den Harrow ponía la cara bonita y el que cantaba era/n otro/s y en el debut de Frankie Goes to Hollywood salvo la voz de Holly Johnson el disco fue grabado por músicos de sesión, y cuando se hizo público no fue ningún gran escándalo, pero pienso que a Milli Vanilli se les tenía ‘ganas’, sobre todo desde que les dieron el grammy.>Saludos¡>Fernando
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Hola, gracias por vuestros comentarios.>><>Sr.Orbison<>, la canción <><>«Save your kisses for me»<><> se tradujo al castellano como <><>«Guarda tus besos para mí»<><> y la cantaron diversos grupos y solistas, aunque creo que el mayor éxito lo tuvo la versión de una tal <>Cindy<> de la que nunca más – hablo por mí – se supo.>>Fernando, me imagino que el problema de <>Milli Vanilli<> fue, por un lado que se quisiera ocultar y engañar a la gente, y por otro que alcanzaran tanta fama y repercusión musical y extramusical. Además es muy curioso que sólo funcionaran bien tal como lo hicieron, porque después tanto <>The Real Milli Vanilli<> (las canciones) como <>Rob & Fab<> (la imagen) fueron un estrepitoso fracaso. Es como si la gente hubiera dicho «miénteme, que es lo que más me gusta, pero sin que yo me entere».>>Un saludo a ambos,>Fidelón
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