Rolling Stones – Sticky Fingers (1971)

ROLLING STONES – Sticky Fingers (1971)

Los Rolling Stones entran en los 70 con su propia compañía discográfica, sin deber nada a nadie, y con sus máximos rivales, los Beatles, fuera de juego. Así pues, deciden que pueden hacer el disco que les dé la gana, y lo hacen. Los Stones siempre fueron los «chicos malos», los de las canciones oscuras y plenas de dobles sentidos, los de la simpatía hacia el diablo. Sin embargo, en «Sticky fingers» deciden dar un paso más allá: no tienen ya que ocultarse más tras rebuscadas metáforas, y crean un disco provocador desde el principio hasta el final, empezando por la polémica portada de Andy Warhol, y siguiendo con una lista de canciones sucias, infernales, que hablan de drogas y de sexo sin ocultarlo, con letras y títulos bastante explícitos.El disco empieza con una de las canciones más gloriosas de la banda: «Brown Sugar«, que tiene uno de los «riffs» de guitarra más conocidos del grupo (por no decir el que más). Sólo con escuchar la primera nota ya sabes que se trata de la guitarra de Keith Richards, esa marca de agua de las canciones rockeras de los Stones. La letra, como he comentado, es sucia a más no poder, hablando de sexo interracial, de pérdida de la virginidad, etc., aunque todavía algo enmascaradas bajo metáforas como, por ejemplo, la que da título al tema. De todas formas, es de esas canciones que transmiten ganas de bailar y dar saltos de alegría, sin importarte un comino lo que diga la letra.

La siguiente canción, «Sway«, es de las menos conocidas, pero ni mucho menos la peor: la guitarra del nuevo Stone, Mick Taylor, domina el tema, y destaca en algún brillante solo, algo no muy común hasta entonces en sus canciones. Un blues rockero aderezado con algunos arreglos de cuerdas cortesía de Paul Buckmaster, el mismo que adornaba los primeros discos de Elton John, jeje, qué cosas…

A continuación encontramos la maravillosa «Wild horses«, para mí la mejor balada (con permiso de «Angie«) del grupo, con una letra no se sabe si optimista o pesimista, que habla de como las drogas te enganchan, pero sin perder la esperanza de dominarlas algún día. Todos la hemos escuchado, así que no descubro nada si digo que se trata de un baladón en clave country, tal vez influenciado por Gram Parsons que por entonces era bastante amigo de Keith Richards. De hecho, «Wild horses» apareció como primicia en el disco «Burrito deluxe» de los Flying Burrito Brothers, la banda de Parsons.

En «Can’t you hear me knocking» vuelve a resaltar la recién incorporada guitarra de Taylor en la parte instrumental ( más de la mitad de la canción) con instrumentos de viento, pianos, y percusiones con ritmo latino, que te hacen pensar que estás escuchando un disco de Santana o de acid-jazz. De nuevo la mano de Buckmaster. A continuación, para desempalagar un poquito, «You gotta move» nos devuelve a los Stones más blueseros. La canción es una versión de un viejo blues del Delta, posiblemente de «Mississippi» Fred McDowell. Llevada a su terreno, lógicamente, gana fuerza, misterio (esos tambores casi tribales…) y pegada.

La segunda parte del disco empieza con «Bitch«, un explícito título que esconde una canción interesante, con otro «riff» magistral que no tiene mucho que envidiar al de «Brown Sugar«, y una alocada letra que Jagger canta casi como poseído. Sigue el disco con «I got the blues«, otro homenaje, éste más actualizado, a su estilo preferido, pero esta vez sólo en el título, puesto que la canción se parece más a las típicas baladas de soul sureño, al estilo Otis Redding. De hecho se escucha por ahí un órgano (que incluso hace un solo) tocado por el entrañable Billy Preston, que estaba a todas en estos primeros años de la década.

El disco se cierra con un trío imbatible: en primer lugar se vuelve a recurrir al tema de las drogas en la excelente aunque trágica «Sister Morphine«, una de las canciones más aterradoras jamás escritas. Inicialmente un single de Marianne Faithfull, la canción saltó a la fama cuando los Stones se decidieron a «ensuciarla» un poco y la incluyeron en su propio LP. Esas guitarras sobrecogedoras, asaltadas repentinamente por un redoble de batería, para seguir con la voz de Jagger recitando más que cantando…uno de los momentos cumbres del disco y casi diría que de toda la carrera de los Stones.

Sigue «Dead flowers«, que vuelve a dar el salto al country con gotas de rock sureño, una combinación que a Jagger y los suyos casi siempre les salía bien. Los Eagles intentarían hacer algo parecido en sus primeros discos, y no les salió mal del todo, pero los Stones estaban tocados por la varita mágica de todas las musas habidas y por haber, y sentaban cátedra en cualquier estilo al que arrimaran sus esqueléticas figuras.

Y para finalizar, otra canción enorme: «Moonlight mile«. La canción rara del disco, con todos esos instrumentos exóticos de fondo, y una especie de ritmo oriental que sale a la superficie de tanto en tanto, acompañado por unos arreglos orquestales (otra vez Buckmaster) que le dan un sentido épico y unos repentinos crescendos que te van llevando poco a poco hasta el final – espectacular – de la canción y del disco.

Para muchos, el último gran disco de los Rolling Stones. No para mí, que considero superior el «Exile on Main St.«, aunque sí creo que no han vuelto a crear una obra tan variada y completa nunca más. Incluso ahora, después de haber escuchado el disco una vez más, ya no estoy tan seguro de que no sea su mejor disco.


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5 comentarios sobre “Rolling Stones – Sticky Fingers (1971)

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  1. Maravilloso disco, lo has desmenuzado estupendamente. Y la versión de «Wild Horses» me ha puesto los pelos de punta. Yo soy incapaz de elegir mi disco favorito de los Rolling Stones, cuando me decanto por uno acabo pensando que engaño a los 3 o 4 que dejo de lado, tonterías de fan.A ver que tal los que completan el podium.Saludos.

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  2. Me ha encantado la reseña, la verdad es que de los Stones por lo que sea nunca les he seguido mucho y confieso que sólo tengo en mi discografía el socorrido recopilatorio 40 licks, en su día regalé a mi hermano varios discos de la banda y salvo los hits se me hacían demasiado bluesy, lineales o ‘perezosos’, pero a ver si me animo a descubrirlos ahora más a fondo, aunque casi me alivia no ser fan, para no tener ahora que ponerme al día escuchando la abrumadora cantidad de discos que grabaron en su época dorada.Seguiré con atención el desenlace de la lista, ya vi hace unas semanas al espiarte:) en rym que andabas escuchando muchos discos del 71.Saludos¡Fernando

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  3. Hola Opuesto y Fery.Me alegro de veros por aquí, y os doy las gracias por molestaros en perder unos minutos en leerme y otros en vuestros comentarios.Yendo a lo que interesa, es cierto que es difícil escoger un disco de los Stones; ya en el mensaje dije que a veces pienso que es «Exile», otras «Sticky»… y otras «Beggar’s». Pero bueno, no hace falta escoger sólo uno pudiendo tenerlos todos, jeje.Fery, yo te diría que siguieras intentándolo con los Stones, pero no empieces por los discos más blueseros, no sé, podrías intentarlo precisamente con este «Sticky Fingers». Incluso puede que el «Some Girls» te gustase bastante.En cuanto a las dos primeras posiciones, pues depende de lo que esperéis de mí igual os decepciono u os sorprendo. Desde luego nada de Supertramp, Bee Gees ni la ELO. Ni Elton John, jeje, aunque he estado tentado… Pero tampoco van a ser discos sorprendentes, ni, desde luego, desconocidos, vaya…Un abrazo,Fidel

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  4. Jeje, es verdad, para qué elegir un disco si puedes tenerlos todos!!! Yo de los Rolling me quedo con el Their Satanic Majesties Request, para llevar la contraria jeje…aunque el Sticky Fingers no está nada mal, aunque tampoco soy muy seguidor de ellos.Mmm…el año 1971 es un gran año…ya me adelanto, pero en mi podio estarían probablemente 1º T.Rex y su Electric Warrior, 2º Led Zeppelin y su IV, y 3º Hunky Dory de Bowie, aunque es de finales de ese año…Saludos!.

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  5. Qué decirte, Fidelón. Has coincidido en la mayoría de los criterios de elección y análisis. Ya he comentado este disco en el «pop muzik» de MZK, así que ya ves… fabuloso, sublime, definitivamente, el mejor disco de los Stones. De 1971, yo lo colocaría primero palmo a palmo con el 4 symbols de Zeppelin (¡otro discazo!), y recién después «Who’s next», pero bueno, eso es cuestión de gustos. No me olvidaría de «Acqualung» de Jethro Tull, el «Fragile» de Yes, «Imagine» y «Ram» de los ex-beatles, y si me apuras, hasta de «Meddle», de Pink Floyd.Saludos, José

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