
La historia de la música disco de los 70 está plagada de one-hit wonders, fenómenos curiosos, intrépidas aventuras y éxitos inesperados. Más que los grandes nombres, que también, me interesan esos otros que tuvieron un éxito fugaz, o que triunfaron tras acercarse al género por casualidad. Además los que para mí fueron los mejores años de la música disco coincidieron con el despertar de mi interés por la música, así que es inevitable que le tenga un cariño especial a la música de baile a pesar de mi nula capacidad para moverme de manera más o menos rítmica. De aquellos años recuerdo un nombre que nunca había escuchado y nunca volví a escuchar. En unos 18 o 20 meses Patrick Juvet pasó de fenómeno local (aunque era suizo principalmente triunfó en Francia) a ídolo global, y después desapareció, al menos en España, tan rápidamente como había aparecido.
Sus inicios
Patrick Juvet nació en Suiza, concretamente en la muy musical ciudad de Montreux. Allí creció rodeado de los aparatos de radio que su padre reparaba y vendía, así que es de suponer que empezó a familiarizarse con la música desde muy pequeño. De hecho empezó desde niño a estudiar música y tocar el piano. En 1963, con 13 años, descubrió la música de The Beatles y quedó impresionado. De repente las guitarras eran más atractivas que su piano, así que poco después decidió que intentaría convertirse en músico pop. En cuanto cumplió los 18 años se mudó a París con esa idea en mente.
Los primeros meses en Francia supusieron un pequeño golpe de realidad para el joven Patrick. Triunfar en el mundo de la música no era tan sencillo. Un amigo le sugirió que, dada su buena planta, podría probar fortuna como modelo. Así lo hizo y durante dos años trabajó en Alemania con bastante buena fortuna, pero el gusanillo de la música seguía ahí, empujándole en otra dirección. En 1970 volvió a Francia más decidido que nunca a volverlo a intentar.
Los primeros éxitos
Poco después de volver a París Patrick conoció al productor musical Eddie Barclay (su verdadero nombre era Édouard Ruault). Fue un gran golpe de suerte, ya que hablamos del tipo que descubrió a Dalida y que impulsó las carreras de gente como Charles Aznavour o Jacques Brel. Patrick consiguió que Barclay le ayudara a publicar su primer sencillo: «Romantiques pas morts». Una canción que el propio Patrick interpretaba al piano en un estilo muy cercano al del entonces ídolo francés Michel Polnareff.
Entre las canciones que componía para otros (una de las más exitosas fue «Le Lundi au soleil», para Claude François) y las que se guardaba para sí mismo (como su primer éxito internacional «La musica»), Patrick Juvet logró bastante reconocimiento en Francia en aquellos primeros años 70. En 1973 publicó dos discos: el primero, La Musica, para intentar aprovechar el éxito de la canción homónima; el segundo, titulado Love, contaba con la colaboración de un joven músico francés llamado Jean-Michel Jarre. Ambos iban a seguir caminos bastante divergentes en los siguientes cinco o seis años.
La fama de Patrick Juvet llegó hasta su país natal, Suiza, que lo reclamó para que fuera su representante en el entonces prestigioso Festival de Eurovisión. Aquella edición, la de 1973, tuvo lugar en Luxemburgo después de que Vicky Leandros ganara en 1972 con la canción «Après toi». El pequeño país repitió triunfo con «Tu te reconnaîtras», de Anne-Marie David. En segunda posición quedaron nuestros Mocedades con «Eres tú», y en la tercera encontramos a Cliff Richard con «Power to all our friends». Una buena muestra de que entonces los países se tomaban muy en serio su participación en el festival. Patrick Juvet quedó en el puesto 12 de 17 participantes, lo que no impidió que la canción que interpretó, «Je vais me marier, Marie», se convirtiera en otro de sus éxitos de aquella primera etapa.
De cantante melódico a la música disco
Patrick Juvet seguía con los oídos bien abiertos, atento a todo lo que ocurría en el mundo de la música. Y a mediados de los 70 una de las grandes cosas que ocurrían era el triunfo masivo de la música disco. Junto a su entonces inseparable Jean-Michel Jarre viajó a los Estados Unidos para empaparse bien de lo que allí estaba sucediendo. Allí grabaron un disco curiosamente titulado Paris By Night, que como siempre publicó el sello Barclay que había fundado su descubridor.
Aquel Patrick Juvet ya no tenía que ver con el tierno baladista sentado al piano de sus primeros años. Eso sí, seguía aprendiendo rápido: su canción «Où sont les femmes?» se convirtió en el primer éxito masivo de la música disco en francés.
Su estancia en los Estados Unidos, por supuesto, tenía que tener parada obligatoria en Nueva York. Concretamente en el recién abierto Studio 54. Allí (pese a ser europeos los tres) conoció a Jacques Morali y Henry Belolo, los nombres detrás de grandes nombres de la música disco como Village People o Ritchie Family. A través de ellos Patrick Juvet consiguió fichar por Casablanca Records, el sello de KISS pero también de Donna Summer, Lipps Inc. o los propios Village People. Aquel era el entorno ideal para lanzarse como estrella internacional de la música disco. La discográfica puso a su disposición a Victor Willis (el cantante de Village People) para que le escribiera algunas canciones, lógicamente en inglés. Y vaya canciones.
El trío de súper éxitos
Entre Willis, Morali y el propio Patrick Juvet escribieron tres canciones que, en apenas año y medio, le lanzaron a la fama mundial. Las tres canciones que, en aquellos dos años gloriosos para él, sonaban de forma recurrente en la radio, mi fuente principal de novedades y también mi puerta de entrada a los clásicos de los 60 y primeros 70.
La primera fue «Got a feeling», un tema de música disco canónica a medio camino entre el entonces mundialmente conocido falsete de los Bee Gees y los bombazos, todos bastante similares pero tremendamente efectivos, que desde Miami lanzaban KC and The Sunshine Band. Todo ello con un toque de distinción que caracterizaría muchas de las producciones de la época y que marcaría algunos de los mejores momentos del llamado Euro Disco.
«Got a feeling» fue un primer intento de lanzar a Patrick Juvet como nuevo ídolo musical de la disco music. Aunque, como decía, llegó a sonar en gran cantidad de países, mejor todavía le fue con el segundo sencillo: «I love America». Con ese título estaba claro que en los Estados Unidos iban a adoptarlo rápidamente, pero es que además la canción era todo un pelotazo para las pistas de baile. También una declaración de amor a la música funk, el ambiente y la diversidad que Patrick, cuenta la letra, se encontró cuando llegó a Manhattan. Del bailecito del vídeo mejor no hablemos.
La tercera canción de Patrick Juvet en aquellos años dorados, y me dejo fuera alguna que no tuvo tanta repercusión, es «Lady night». El tema, que daba nombre a uno de los discos que el cantante publicó en 1979, sigue incidiendo en el mismo estilo disco y contiene casi todos sus clichés: ese coqueteo con el falsete, las palmas marcando el ritmo, el hi-hat… Nada nuevo, pero de nuevo inmensamente pegadizo.
Como si el suizo intuyera que aquello no podía durar demasiado tiempo, Patrick Juvet cambió radicalmente de estilo cuando recibió el encargo de componer la banda sonora de Laura, les Ombres de l’Été, una película de David Hamilton. Aquel fue un paréntesis de exquisitez dentro de su discografía, alejándose momentáneamente del sonido de las discotecas para adentrarse en delicados y acogedores pasajes mayoritariamente instrumentales. Patrick, de todos modos, puso su voz a canciones como «One way love». Sirva esta pieza titulada «La tristesse de Laura» para demostrar que Patrick Juvet, a pesar de haberse sumergido hasta la coronilla en la música disco más comercial, no había perdido su talento para este tipo de música.
Dentro del músico suizo latían dos sensibilidades, como hemos visto. Patrick intentó equilibrarlas en discos posteriores como Still Alive, de 1980. Sin embargo la crítica ya lo había etiquetado como otro de esos fenómenos de la era disco que ya no servían ahora que el estilo estaba de capa caída. En Suiza y en Francia de todos modos todavía tuvo algunos éxitos con un par de discos, uno en la década de los 80 y otro en los 90, Solitudes, en el que colaboraban figuras como Françoise Hardy. Fueron años difíciles para Patrick Juvet, tanto en lo financiero como en lo personal, de los que consiguió salir siendo si no una figura relevante al menos respetada sobre todo en Francia.
Patrick Juvet falleció en abril de 2021 en Barcelona, donde solía residir con frecuencia desde finales de los 90, a los 70 años.

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